DEPORTIVO MORÓN: «CUANDO PASO POR EL URBANO SE ME CAE UNA LÁGRIMA»

Por: Marcelo Patroncini

Su corazón habitó desde siempre en el oeste y allí dejó los mejores recuerdos. Un 14 de abril de 1990, con un golazo suyo, el Gallo se coronaba campeón de la Primera B y conseguía un añorado ascenso. Luchador, guerrero, pieza fundamental de aquél conjunto inolvidable de Salvador Daniele, el hombre que hoy conduce las riendas de Defensores de Belgrano habló de quien fue su víctima el día del título pero también recordó esa campaña fantástica con el Deportivo Morón. Más que autorizado, Fabián Nardozza conversó con Vermouth Deportivo para recordar en gran parte lo que fue el plantel, el Francisco Urbano en sus horas más gloriosas, y un logro del cual se cumplen exactamente tres décadas.

Vermouth Deportivo: Se cumplen 30 años de aquél ascenso del Gallo al Nacional B, ¿qué recuerdos te vienen a la mente de aquél título y de aquél día?
Fabián Nardozza: Siempre, cuando pasan los años, es como que te vas poniendo más grande y te pega distinto. A mi me pasa cuando paso por el Urbano se me cae una lágrima de solo pensar del trayecto de cuando salimos de la concentración e íbamos con el micro al estadio. Ver la cantidad de gente, de familia, cómo en ese momento recién la gente empezaba a pintarse la cara, y ver tanta gente la verdad que me sigue emocionando como hace treinta años atrás. La verdad es que es algo que se buscó, que el Gato (NdR: Salvador Daniel) lo generó, y bueno, desde adentro de la cancha le pudimos dar a la gente una alegría.
VD: Tuvieron un sprint bárbaro pero no habían arrancado del todo bien, dos empates, una derrota…
FN: Yo soy de la idea que un equipo, cuando logra algo, se ve en la pretemporada. Ahí uno se da cuenta que el equipo tiene algo. Y nosotros sabíamos ya en el armado que ese plantel tenía algo, que uno no puede decir «sí, voy a salir campeón», pero sí que ese equipo estaba preparado o se venía gestando algo para terminar de esa forma. Nosotros interiormente sabíamos que cada uno había ido a Morón ese año para salir campeón.
VD: Hablás del plantel, de tus compañeros, y quedó demostrando que muchos siguieron la carrera de técnico como fue tu caso, el del ´Beto´ Pascutti, el de Vicente Stagliano…
FN: Creo que la mayoría de ese plantel siguió ligado al fútbol. A veces, no necesariamente uno tiene que ser entrenador para seguir ligado al fútbol. Creo que, sin equivocarme, un 80 porciento estuvo ligado al fútbol. Después lamentablemente te va mal o te va bien y podés continuar. Pero la gran mayoría de ese plantel todavía sigue ligando al fútbol.
VD: Pero eso habla de una madurez que ya tenían y de una idea de lo que sentían ustedes por el juego…
FN: Creo que es un poco eso, cada uno en lo personal y en lo individual sabía porqué iba a Morón. No es que éramos un equipo, eran jugadores que estaban convencidos que desde lo colectivo se podría llegar a lograr un torneo y me parece que por eso se logró. Obviamente que en un plantel de tanto temperamento, de tanta calidad de jugadores, cada uno tenía una idea. Pero adentro de la cancha nos defendíamos a morir. Obviamente que después, afuera, o mismo hoy cada uno tiene su idea, cada uno tiene su pensamiento, cada uno sigue su vida. Pero creo que si hoy nos juntáramos de vuelta, pasaría de vuelta aunque obviamente con tantos años encima no se podría jugar. Adentro de la cancha, los mismos que estábamos, pensaríamos de la misma forma.
VD: Salen campeones pero además le ganan los dos partidos a Nueva Chicago. En Morón con un gol tuyo, y en Mataderos en un partidazo histórico que termina 3 a 2…
FN: Creo que hay partidos que te van marcando y me parece que ese partido, como habitualmente se dice, yo lo llevo para el lado de una guerra en una buena medida de la palabra. La gente de Chicago nos hizo cualquier cosa, preparó todo para que sea una guerra. Ese equipo demostró que en la guerra iba a pelear. Cuando vos jugás un partido te preparás para ganar y después el resultado es lo que vos generás dentro de la cancha. Creo que nosotros nos preparamos muy bien en el vestuario y, como lo preparó la gente de Chicago, nos hizo muy bien porque fuimos a pelear, nos pusimos el casco y fuimos a pelear con lo que teníamos.
VD: Y después de esa batalla vino otra, un apretado 4 a 3 con Temperley que quedó para la historia también…
FN: Sí, creo que ese equipo era eso, ese equipo fue histórico. Histórico en los días de partido e histórico en lo que era durante la semana. El «Gato» (Daniele) supo llevar un plantel que en la semana era complicado, era difícil. Había una unión a la cual yo no sé qué entrenador podía mantener y llevar a ese plantel como lo llevó el «Gato».
VD: Se te dio el ascenso enfrentando a Defensores, hoy las vueltas de la vida te pone en Defensores. Son la vueltas de la vida…
FN: Siempre tengo como objetivo cada año pelear cosas importantes que es un poco a lo que aspiro. Cuando salimos campeones en Morón siempre dije que mi sueño era jugar en Primera. Hoy, las vueltas de la vida, el destino, o la misma pasión que siento, Defensores de Belgrano me da la posibilidad de pelear para ascender a Primera. Así que estoy agradecido, y siempre con eso esos sueños de ir por más.
VD: El día del 2 a 0 a Defensores, el segundo es un golazo tuyo, ¿qué te viene a la mente?
FN: Cada vez que tengo la suerte de poder ver, o mismo que hoy tenemos la suerte de internet y ponen eso, me llena de orgullo, me da una satisfacción enorme de poder haber hecho ese gol. El poder festejar de la forma que lo hice, no sé si lo haría de vuelta, pero lo sentí así, que yo hacía el gol y que Defensores se iba al descenso. Y sentí la necesidad de festejarlo por dentro y de la alegría que me hacía sentir el poder hacer el gol y que la gente que llenó el estadio, y la que estaba afuera, que pudiera festejar. Creo que hay cosas que en la vida nunca se las olvida. Por suerte hoy pude pagar con Defensores el ascenso al Nacional B y saldar la deuda de aquél gol con el que se fue al descenso. Ahora tengo la suerte de poder dirigirlo y poder ascender.
VD: Dirigiste muchos clubes, te fue muy bien en varios, y la gente del Gallo se pregunta cuándo será la hora de Nardozza como entrenador del Deportivo Morón…
FN: Siempre fui una persona que nunca me postulé. Me parece que habré ido muy pocas veces a la cancha, muy pocas veces doy notas para que la gente se acuerde de mí, nunca levanté el teléfono para llamar a alguien para dirigir. La verdad que el respeto y el cariño que yo siento por la gente, y que la gente me lo demuestra cada año, o cada persona que me cruzo, eso es lo importante de Morón. Nunca tuve un llamado para dirigir Morón, jamás. Y jamás yo levanté el teléfono para decir que me lleven. Lo que me queda, lo que tengo, es el cariño y el respeto que nos tenemos cada vez que yo veo la camiseta y cada vez que la gente me saluda o si aguno, de esos que hay, te insulta. Sé que el cariño que yo le tengo nadie va a cambiar eso ni el que Nardozza se jugó las patas por Morón, por la camiseta, y eso no va a cambiar.
VD: La última, ¿extrañás el Francisco Urbano?
FN: Sí, yo soy de zona oeste. De vez en cuando, cuando te agarra el viejazo paso por la puerta para recordar mi momento hermoso que tuve ahí en Morón.