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TENIS: A DOS DÉCADAS DE «LA SERIE DE LOS SILLAZOS»

Foto: @diarioas

Fue un papelón. Por donde se lo mire, por la decisión final de la Federación Internacional de Tenis, porque históricamente se trató de un deporte de elite con un público mayoritariamiente respetuoso. Sin embargo, un 7 de abril de 2000, hace exactamente dos décadas, los espectadores chilenos en Parque O´Higgins protagonizaron la «serie de los sillazos», uno de los bochornos más grandes de la Copa Davis.

Chile y Argentina se medían por la zona americana en búsqueda de un lugar en el cuadro principal del máximo certamen tenístico a nivel países. La rivalidad entre ambos databa de mucho tiempo atrás y, posiblemente, la pelotita amarilla no tenía nada que ver en todo esto. Pero el ambiente en Santiago estaba áspero.

La semana anterior a este duelo de Copa Davis había empezado la eliminatoria sudamericana de fútbol para el Mundial de Corea – Japón 2002. La Roja que había hecho historia al clasificar a Francia 98, soñaba con repetir su participación en el evento asiático pero estuvo muy lejos de lograrlo y terminó última. Aquél primer peldaño fue una muestra del flojo nivel que tendrían los trasandinos ya que, en Buenos Aires y también con un clima hostil, perdieron 4 a 1 ante la Albiceleste de Marcelo Bielsa por el doblete de Juan Sebastián Verón, una conquista del hombre de la Fiorentina, Gabriel Batistuta, y una diana del «Piojo», Claudio Javier López.

Un estadio que era una olla a presión, armado para la ocasión, recibía a sendas naciones que prometían un lindo pleito al mejor de cinco partidos. Marcelo Ríos dio el puntapié inicial venciendo en cuatro sets a Hernán Gumy. El «Chino» llegaba con todos los pergaminos de haber sido número uno del mundo en 1998. No obstante, con el score favorable para el local, después llegó el turno de emparejar las cosas para la visita.

«Zabala» era la primera raqueta de Argentina, había logrado su mejor lugar en el ránking de la ATP el lunes previo a la competencia y, con el pecho inflado, barría por 7-5, 2-6, 7-6 y 3-1 a Nicolás Massú cuando sucedió la barbarie. La situación era insostenible. La gente gritaba, al dueño de casa le descontaban puntos, y al tandilense le arrojaban proyectiles hasta que reaccionó con un alcanzapelotas y comenzó el show.

Asientos volando por doquier, monedas, vasos plásticos con bebidas alcohólicas y una batahola de aquellas. La selección Albiceleste se retiró del court, el padre de Zabaleta ya estaba herido y, desde la organización, le ofrendaron a la visita seguir jugando a puertas cerradas. Tras una decisión en conjunto y apoyada por el entrenador, Alejandro Gattiker, el plantel se retiró y le dieron por perdido todos los juegos. Así se escribió una de las páginas más negras de la historia del tenis mundial en la «serie de sillazos» hace exactamente 20 años.

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