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EN EL ARCHIVO DE LA LIBERTADORES: RACING ESCUCHANDO ¡LA MARCHA DE BOCA!

Gentileza: AFA

En tiempos de cuarentena donde la pelota no corre por el verde césped, en Vermouth Deportivo abrimos la sección En el archivo de la Libertadores, donde repasaremos historias increíbles que nos ha dejado la máxima competición continental. Hoy, 1967 y Racing con una cábala que incluye una canción de Boca.

Para la historia del día hacemos foco en 1967. La octava edición de la Copa Libertadores tenía lugar en un certamen que, mediante transcurrían los años, ganaba popularidad así como también sumaba cantidad de participantes. Para esta, 19 eran los participantes distribuidos en un grupo de 5, otro de 6 y uno de 7 mientras que Peñarol, por ser el campeón defensor, iniciaba en la ronda de semifinales.

Los argentinos que formarían parte del certamen fueron Racing Club, por ser campeón en 1966, y River, por subcampeón. Ninguno tuvo problemas en superar la fase de grupos, la cual compartieron la Zona 2 junto con Santa Fe e Independiente Medellín de Colombia y Bolivar y 31 de Octubre de Bolivia.

En la segunda ronda, los dos mejores de cada zona más el campeón reinante fueron divididos en dos ramas. Nuevamente los argentinos quedaron involucrados en el mismo grupo compartiendo, esta vez, con Universitario de Perú y Colo Colo de Chile.

El conjunto de Juan José Pizutti sería el que avance a la cita definitiva tras sumar 9 puntos producto de cuatro victorias, un empate y una caída. El equipo peruano terminaría con el mismo registro de puntos pero los de Avellaneda poseían un gol a favor más, por lo que sacaron pasaje a la final ante Nacional de Uruguay.

En los duelos decisivos, la Academia y el Bolso igualarían en cero los juegos, el primero en Avellaneda y el segundo en Montevideo, forzando un tercer duelo definitorio en Santiago de Chile. Allí, Racing vencería por 2-1 con gritos de Joao Cardoso y Norberto Raffo para colgar la primera estrella internacional en su escudo, la cual se le agregaría, poco después, la Intercontinental venciendo al Celtic de Escocia.

Pero el punto de nuestro relato no es los resultados deportivos obtenidos por el equipo de Pizzuti. Sino por una cábala adoptada por los futbolistas en la previa a los encuentros, la cual repitieron -y se consagraron como campeones- en el certamen doméstico del 66, la Libertadores 67 y la Intercontinental.

Por aquel entonces, en la previa a los encuentros, dentro del vestuario racinguista, Agustín Mario Cejas proveía de un tocadiscos para ambientar con música. Y antes de saltar al campo de juego, sea de local o visitante, la púa del Winco se posaba y reproducía un vinilo que reproducía ¡la marcha de Boca Juniors!

Creer o reventar, la gloriosa camada de Racing salía a la cancha con una canción del Xeneize, la cuál expresaba en su melodía: «Boca Juniors, Boca Juniors, gran campeón del balompié…» . A pesar de lo curioso que suene este relato, nadie podrá dudar que a los muchachos de Pizzuti le dio rédito la cábala.

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