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LAMADRID: A DIEZ AÑOS DEL JUEZ DE LÍNEA DETENIDO EN CASA DEL CARCELERO

Foto: @DiarioOlé

El ascenso argentino ha sido históricamente un escenario de historias asombrosas. Recuerdos inenarrables y hasta muchas veces fantasiosos transcurrieron desde la creación de las categorías menores que tanto aman los futboleros locales y los extranjeros ávidos de este tipo de experiencias. Una de ellas sucedió hace exactamente una década, en Devoto, cuando General Lamadrid y Luján se medían por el campeonato de la Primera C pero los protagonistas terminaron siendo los jueces de línea.

El Carcelero recibía a Luján el sábado 27 de marzo de 2010 en el Enrique Sexto. Claramente la temporada estaba por extinguirse y no era el año de ninguno de los dos. El destino le tenía guardado a los porteños una linda noticia para la temporada siguiente pero, aquél otoño de principios de década, prácticamente jugaban por nada en el recinto de la calle Desaguadero y Pedro Lozano.

De un cotejo donde en verdad lo único malo que podía pasar era que el Carcelero perdiese y se complicara con la permanencia en la C, nada de ello sucedió. Los disturbios se ocasionaron en un vestuario pero no precisamente en el visitante ni mucho menos en el local. Y otra de las historias lindas del ascenso relatan lo siguiente.

Érase que se era una tarde de sábado donde Antonio Amato debía impartir justicia y, sin tapujos, lo hizo pero dentro de la verde gramilla. Camino a los vestuarios y durante el entretiempo, lo impensado ocurrió. Daniel Rebuscini, uno de los jueces de línea, discutió con su par, Gastón Fernández Landa en los camarines. El asunto de la pelea, según trascendidos, fueron diferencias entre lo gremios del arbitraje.

Fernández Landa, del SADRA (Sindicato de Arbitros de la República Argentina), lanzó una silla en plena trifulca. Rebuscini, de la triple A (Asociación Argentina de Árbitros), le respondió una trompada que impactó en su pómulo y derivó al asistente de Amato al hospital Zubizarreta para ser atendido de urgencia. El golpeado claramente no salió a trabajar en la complementaria mientras que el colegiado principal se las tuvo que arreglar con el agresor corriendo solo la mitad de la cancha.

Justamente en la casa del Carcelero, una vez consumada la victoria de General Lamadrid por 2 a 1 sobre Luján, llegó la patrulla para llevarse detenido a quien le aplicó el golpe de puño a su compañero. En la comisaría 45 del barrio de Villa Devoto, el juez de línea expuso la situación y AFA notificó a la terna para declarar entresemana. Historias del ascenso que parecen olvidades pero siempre se desempolvan, mucho más, a una década exacta de semejante episodio.

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