HURACÁN: ETERNO RENÉ

Por: Federico Botto

Dos años ya pasaron del fallecimiento del «Hueso», a los 64 y luego de luchar contra un cáncer de lengua, el hombre de las grandes gambetas y representante de un fútbol diferente le dijo adiós al mundo que aún hoy recuerda su habilidad para sacarse jugadores de encima y su vida turbulenta que hoy en el mundo de las redes sociales y el ultra profesionalismo sería cuestionada.

Pibe de barrio que prefería tomarse un vino con sus amigos y jugarse un picadito que estar en un entrenamiento dónde lo hacían correr, ese era el Loco, un jugador de otra era y de otro planeta.

Houseman mostró su mejor nivel en el 73 con el «Flaco» Menotti, quizá el DT que mejor entendió su forma de vivir la vida y el fútbol, este lo ayudo a ser figura en el recordado Huracán del 73 y en el recordado mundial 78 dónde disputó 6 partidos y convirtió 1 gol.

El «Loco» llegó a disputar 409 encuentros y convirtió 142 tantos, el dueño de la número 7 marcaba una gran diferencia por su fútbol de potrero y su picardía para moverse tanto con pelota como sin ella, era de esos jugadores que hoy ya no existen, de los que tiran el caño para pasar al rival y no por el lujo en si, de los que no se tiraban cuando le daban una patada.

Por eso y mucho más el hueso vive en cada gambeta que se hace en el fútbol argentino, en cada caño, sombrerito y en cada gol dónde el arquero se quede parado sin poder hacer nada.