RIVER: MURIÓ AMADEO CARRIZO, ADIÓS MAESTRO

Por: Marcelo Patroncini

Como si el mundo tuviese pocas noticias tristes, el fútbol argentino acabó de darle un nuevo cachetazo al corazón de los amantes de este deporte. En la mañana del viernes 20 de marzo falleció uno de los mejores arqueros que tuvo la República Argentina. A los 93 años nos abandonó físicamente el gran Amadeo Carrizo.

Apodado como «Tarzán», debutó con 19 años defendiendo la valla de un River Plate plagado de figuras. En el club de Núñez vivió de todas y eso lo convirtió aún en un héroe indiscutible. Formó parte de la famosa Máquina que venía arrasando por todos los ramales de los campeonatos argentinos.

Compartió equipo con José Manuel Moreno, el «Charro», con el exponente máximo del Millonario como Ángel Labruna, y hasta se deleitó viendo en la otra punta de la cancha cómo metía los goles el eterno Alfredo Di Stéfano, la «Saeta Rubia», tal vez el mejor jugador del globo terráqueo. Su nivel épico lo llevó a ser parte de la Selección Argentina donde tuvo también alegrías y tristezas.

En la Albiceleste tuvo una mancha de esas imborrables como el 6 a 1 en contra ante Checoslovaquia en el Mundial de Suecia disputado en 1958. Cuestionado como todo aquél plantel que volvió en primera rueda, Carrizo no volvió a ocupar la retaguardia del elenco nacional hasta 1963 cuando la sequía de River ya llevaba varios años sin títulos.

En 1964 ganó la Copa de las Naciones con Argentina y en tierras brasileñas. Su imagen volvía a cobrar suma importancia ya que «Tarzán» mantuvo la valla invicta en los tres encuentros de aquella competencia. No obstante, en 1966, con el ego por las nubes, falló en la final de la Copa Libertadores frente a Peñarol y privó al Millonario de un título que ya había conquistado Independiente y que, un año más tarde, logró el Racing Club de Avellaneda.

Tras aquella fatídica noche ante el Carbonero de Montevideo, siguió dos años más en River. Luego migró a Millonarios de Colombia para colgar los guantes en 1970 con valores magistrales y un rótulo que jamás se lo pudo arrebatar nadie, el de ídolo eterno del fútbol argentino.

Uno de los mejores arqueros que dio este país junto a Américo Tesorieri, Antonio Roma y Ubaldo Matildo Fillol. Tal vez después de ellos no hubo otro que pudiese hacerle frente a esos nombres. El gran Amadeo ya con 93 años no quiso atajar más en este planeta. Falleció en la mañana del 20 de marzo de 2020. Y arriba lo espera La Máquina para desafiar al que se le venga. Hasta siempre, Carrizo. Qué en paz descanses.