EDITORIAL: EL CORONAVIRUS NO ES UN JUEGO

Por: Marcelo Patroncini

¿El show debe continuar?. No importan las condiciones ni la súplica de los protagonistas. Cierran escuelas, cae estrepitosamente el turismo, el mercado bursátil día tras día muestra un retroceso alarmante. Sin embargo, la pelotita debe rodar sin tener en cuenta las consecuencias. El fútbol es un juego. El Coronavirus, no.

Suspendida la Copa Libertadores y las eliminatorias sudamericanas. En Europa no hay fútbol en las principales ligas del viejo continente. Nada de deporte en España, Italia, Inglaterra, Francia y Alemania. Acá, en Argentina, sacando casos aislados que dieron falsos positivos, por el momento no hubo deportistas aislados pero hay algo que no se puede permitir: esperar a que los haya.

Germán Pezzella, defensor y capitán de la Fiorentina, y Ezequiel Garay, hombre del Valencia, fueron dos casos confirmados de Coronavirus que sacudieron los portales de noticias en las últimas horas. Argentinos jugando en el exterior que deberán guardar reposo hasta nuevo aviso. El último de ellos justamente se contagió en un partido a puertas cerradas contra el Atalanta por Champions League. Es decir que jugar sin público no fue la solución a una enfermedad que es infalible.

El Coronavirus es Batistuta frente al arco. No perdona y, en muchos casos, te mata. La realidad es que en el fútbol, cuando el capocannoniere hacía de las suyas, había revancha porque el rival tenía que sacar del medio. En la vida, este flagelo muchas veces no da ta una segunda oportunidad. La tasa de mortalidad es baja pero tampoco es cuestión de ir a buscarla adentro y que se termine el partido.

El fútbol es un juego, es una diversión y también un trabajo. Puede detenerse por un tiempo. A esta altura no interesan ni los calendarios ni los negocios. Es un juego y el Coronavirus, no.