DEPORTIVO ESPAÑOL 0 – VICTORIANO ARENAS 2: EL BALA PERDIDA

Las Islas Canarias dieron al mundo una de las voces más prodigiosas de todo España. José Vélez endulzó con su voz a cuanto Gallego se cruzara por el camino. Sin embargo, en pleno estadio de la colectividad, un tal Lucas Véliz con sus manos le dio otro sabor amargo al Rojo. El CAVA, con una bala perdida supo ponerse en ventaja y después aprovechó otro perdigón que andaba suelto para ganar 2 a 0 en un cotejo clave por la permanencia en la Primera C.

El fútbol tiene resultados inexplicables. Deportivo Español, que aún no ganó en el 2020, sabía que se jugaba «a cara o cruz», una parada realmente brava frente a su gente y ante un Victoriano Arenas que, a pesar de su irregularidad, también llegaría con ganas de rescatar algún punto que lo aleje del colista El Porvenir. Y más allá de las grandes situaciones que generaron los de Néstor Fernández, la victoria terminó yéndose para los dirigidos por la dupla Sergio Geldstein – Luis Ventura.

La clave del triunfo para la escuadra de Valentín Alsina estuvo, sin dudas, en las palmas. No precisamente las de Mallorca, pero sí en las de Véliz que tapó cuanto le dispararon los rivales y hasta tapó un tiro desde los doce pasos cuando el Rojo del Bajo Flores era el dueño de las acciones ofensivas en el estadio de la Avenida Asturias. Las manos del uno visitante, y la cabeza de sus delanteros que, con una eficacia notable, consiguieron una victoria inolvidable.

«Procuro olvidarte» cantó el de las Canarias y también el hincha del Deportivo Español que se fue cabizbajo de su inmensa casa. Los de Fernández fueron protagonistas pero estuvieron plagados de mala fortuna. En el arranque el travesaño se lo negó a Gianluca Alfenoni. Más tarde entre Agustín Falótico y Jonathan Maza no pudieron inflar las redes con todo el fondo de Victoriano Arenas despatarrado por el área.

El Gallego siguió yendo al frente. El ex Argentinos Juniors, Thomas Amilivia, giró en la puerta del área chica y sacó una mediavuelta que se fue apenas desviada. Después Véliz, a mano cambiada, desarticuló un bombazo del dueño de casa. Y el guardameta del CAVA se vistió completamente de héroe cuando a los 38 minutos del primer tiempo le contuvo un penal al otrora Deportivo Merlo, Claudio Paul Leguizamón. Todo Rojo mientras que los de celeste y blanco apostaban a tiros de media distancia en los pies de Ismael Torres o Dmaián Pérez Roa que no conducía a ningún lado.

El Deportivo Español volvió a exigir al arquero de Victoriano Arenas en el arranque de la complementaria. Sacudió Falótico. Tapó Véliz. El rebote le quedó a Alfenoni y el uno visitante brilló para mandar la pelota al córner. De ese tiro de esquina lo tuvo Amilivia pero su cabezazo salió apenas por encima del travesaño. La redonda no quería entrar, ¡joder!.

Cuando el 0 a 0 ya era una injusticia para el dueño de casa, las máximas del fútbol cayeron con todas las de la ley en el Bajo Flores. Poco antes del cuarto de hora llegó el desborde de Germán Águila y le puso un centro perfecto a Maximiliano Acosta quien, con un toque sutil en el primer palo, batió la resistencia de Tomás Figueroa. Creer o reventar. Las que no se hicieron en un arco, terminaron entrando en el opuesto.

Si ya era una pesadilla la derrota parcial por 1 a 0, la jaqueca continuó para los de Fernández. Véliz mantenía su valla invicta remendando lo que pudo ser un gol en contra de Daniel Villagra. Más tarde Jorge Benítez con un cabezazo vio como el esférico se iba besando el parante derecho del arco rival. Y, en la jugada siguiente, los de Geldstein – Ventura, volvieron a pisar el área rival para darle la estocada final. Esta vez la asistencia fue de Águila y el tanto, con su cráneo, de Acosta.

Ni Lucas Buono, ni el ex Huracán, Pablo López, ni Gilson Da Conceicao pudieron vulnerar la resistencia de Lucas Véliz. Y así, Victoriano Arenas, con una bala perdida (o mejor dicho, con un par de perdigones sueltos), derrotó por 2 a 0 a un Deportivo Español que profundizó su mal momento en esta Primera C. Lo salva El Porvenir que no levanta cabeza. Y eso los hace suponer que volverán a cruzarse «Por un año más».

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