EL ASCENSO JUGÓ MÁS PARTIDOS EL FIN DE SEMANA QUE EN DÍAS LABORALES

Era una meta, un objetivo, una lucha por la cual los dirigentes que conformaron el Ascenso Unido prometieron luchar desde que tomaron las riendas de la Asociación del Fútbol Argentino. Encabezados por Claudio Tapia como mandamás en la casa madre, los encargados de conducir el timón de este deporte en el país empezaron a torcer una realidad que afectaba a las categorías menores y que estaba vinculada directamente con su agenda.

«Queremos jugar los fines D semana» rezó en más de una oportunidad alguna bandera con la que posaron muchos protagonistas en la menor de las divisionales. Al no ser profesionales, la Primera D pone entre la espada y la pared a los deportistas que deben enfocarse en otro trabajo por fuera de la pelota para poder llevar un sustento a sus hogares. Y si bien, en el Apertura 2019 hubo 45 encuentros que se jugaron entre lunes y viernes, la buena noticia por la que lucharon permitió que 48 contiendas se disputen entre sábado y domingo.

Un ejemplo llamativo de esfuerzo y dedicación lo tuvo la mesa de la Primera C que fue la única categoría (junto a la Superliga) en tener una fecha entresemana. Con esos parámetros claramente no era tan fácil achicar la grieta que se formó en la tercera fecha cuando los nueve pleitos se llevaron a cabo en días de semana y que, por decantación, impactaron en la jornada siguiente donde hubo sólo dos encuentros entre sábado y domingo mientras que los siete restantes se disputaron entre lunes y martes debido al pedido de descanso que impone el reglamento. No obstante, más allá de esta situación, la C culminó la rueda inicial con 88 partidos en días no laborales contra 83 disputados en un momento donde generalmente todo el mundo trabaja.

Si hay una divisional que sacó ventaja y se impuso por las demás en este último semestre, fue la Primera B Metropolitana. Sacando el segundo y el tercer capítulo donde hubo más compromisos fuera del período sabatino-dominical, el resto de los encuentros tuvo una mejoría notoria. De hecho, en las últimas seis fechas, cincuenta cotejos se jugaron en fin de semana y solamente cuatro se realizaron de lunes a viernes. El número final del Apertura 2019 acabó dando un saldo positivo de 115 contiendas con agenda favorable para los clubes de los 153 posibles.

La Primera Nacional, el caballito de batalla del ascenso en la República Argentina, también cerró la rueda inicial del último semestre con un número mayor en el haber que en el deber. Incluso arrinconados muchas veces por la presión de los televisados, la divisional previa a la elite jugó en la segunda mitad del año un total de 240 partidos de los cuales 147 se llevaron a cabo entre sábado y domingo.

«Una de las cosas que quiere el ascenso es volver a jugar los sábados» dijo un 17 de junio de 2015 el ex dirigente de San Telmo y actualmente miembro de AFA, Fabián Lovato, cuando empezaba a forjarse el grupo de Ascenso Unido. Las divisiones menores, en el último semestre, empezaron a enderezar un poco la historia. Y en un total de 657 partidos, 398 (algo más del 60 porciento del total) se disputaron en fines de semana.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *