SARMIENTO 1 – TIGRE 1: CUANDO ENTRA LA LUNA, APARECE EL BRAVO ZORRO

Foto: @catigreoficial

Entró para escribir un nuevo capítulo de su hermosa historia de amor con el Matador. A Carlos Ariel Luna solamente le bastaron quince minutos para darle a los de Néstor Gorosito el tanto que significó el empate ante uno de los líderes de la zona como el Verde en el Eva Perón de Junín. Así, cuando la noche ya se había asentado en el oeste de la provincia de Buenos Aires, los hombres de Iván Delfino tuvieron que conformarse con el reparto de puntos producto de un 1 a 1 que recién sobre el final del campeonato se sabrá cuán caro lo pagará el local.

Sarmiento ganaba, y con el 1 a 0 en su poder encontraba espacios para justificar no sólo el triunfo sino también el mote de candidato a ascender. Sin embargo, los de «Pipo» reaccionar sobre el epílogo, aprovecharon el hombre de más cuando Luis Lobo Medina expulsó al ex Racing y Huracán, Federico Vismara, y finalmente Tigre pudo volverse con un poroto hasta Victoria.

Fue parejo hasta que el dueño de casa desniveló pasada la media hora inicial. Antes de irse al entretiempo, cuando el reloj marcaba 43, Sergio Quiroga capitalizó una segunda jugada de un córner y colgó el esférico del ángulo superior derecho de Gonzalo Marinelli con un bombazo de casi 25 metros que sorprendió a propios y extraños.

Los hombres de Delfino, con los tres puntos en su poder, empezaron a aprovecharse de un rival que no le encontraba la vuelta al cotejo. Gabriel Graciani se tornaba una carta de temor para el fondo visitante pero, a los 32, Vismara vio la segunda amarilla y complicó las papeles del local. El «Pipo» llenó de atacantes la cueva de Manuel Vicentín. Y así fue como en el tercer minuto de descuento, Luna, el experto fue bien zorro, para mezclarse entre los rivales y anticipar a todos en un córner para emparejar el score en el Eva Perón.

Sarmiento, aún invicto, no pudo continuar con esa racha de cuatro victorias al hilo en Junín pero con el 1 a 1 logró mantener la cima del campeonato. Tigre, que venía de vencer a Villa Dálmine en Victoria, sumó un punto de oro por todo lo que significó conseguirlo en la agonía y porque además el autor de esa conquista fue su último gran ídolo moderno.

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