LANÚS 1 – ROSARIO CENTRAL 1: EL GRANATE ALMORZABA UN «SAND»WICH DE ACEITUNA PERO SE OLVIDÓ DE SACARLE EL «CARUZZO»

El Granate y el Canalla no lograron llevarse los tres puntos, pero dieron una muestra de buen fútbol en el mediodía de un domingo que será histórico para todas las almas que se encontraban presentes en “La Fortaleza”, en el sur de la provincia de Buenos Aires.

La tarde tuvo su salto a la historia en el momento en que José “Pepe” Sand puso en ventaja a los dirigidos por Luis Zubeldía, alcanzando así, su grito de gol número 120 con la camiseta de Lanús, y al máximo artillero de la institución: Luis Arrieta. Pero no todo fue alegría para los simpatizantes del “Grana», ya que tan solo unos ocho minutos más tarde, Matías Caruzzo puso el empate que luego se consolidaría en el marcador final.

Por la novena fecha del campeonato, se enfrentaron en el Estadio Néstor Díaz Pérez, un Lanús necesitado de plasmar su buen pasar futbolístico en el marcador, luego de dos fechas consecutivas sin conocer la victoria, y un Rosario Central que precisa ganar con urgencia para poder escaparle rápidamente a la calculadora que suponen los promedios y que, hoy por hoy, lo posicionan en descenso directo.

El trámite referido a la primer parte del cotejo, comenzó con un indicio acerca de quién sería la figura de la tarde: al minuto de partido, los presentes se deleitaron con un exquisito taco del «Pepe» Sand, para devolver una pared en la mitad del terreno.

En cuanto al planteo táctico de ambos elencos, el dueño de casa intentó jugar con la desesperación de un rival necesitado, cediéndole la pelota y la responsabilidad de ser aquel equipo que tome la iniciativa, presionando a partir de tres curtos de cancha propia, para salir rápidamente de contra mediante jugadores incisivos y gambeteadores como lo son Lucas Vera, Marcelino Moreno, o Lautaro Acosta. Por su parte, Rosario Central, intentó no desaprovechar el espacio que le cedió su rival utilizando la velocidad de sus extremos y el buen pie de intérpretes como Leonardo Gil, o Fabián “Fito” Rinaudo.

De esta forma, se pudo apreciar un primer tiempo dinámico y con un muy alto nivel de fútbol. La pelota se encontró por lo general muy cómoda al ras del verde césped, bien tratada por los veintidós futbolistas en campo. Pero a pesar de las múltiples llegadas por parte de ambos equipos, el marcador no se movió en ningún momento del 0-0.

Las emociones llegaron en el complemento. Más específicamente a los once minutos del mismo, con el remate al ángulo de Sand, apenas ingresando al área luego de recibir en soledad una magistral asistencia de Moreno. La popular Granate, coreó el nombre del histórico número nueve, al compás de fuegos artificiales que resonaban en las afueras del estadio e imágenes alusivas en la pantalla de “La Fortaleza”, festejando las 120 conquistas del eterno goleador de la institución.

Apenas ocho minutos más tarde, mediante una pelota parada (aproximadamente a unos 35 metros del aro defendido por Agustín Rossi) excelentemente ejecutada por Gil, y un cabezazo lleno de experiencia en el área rival guiado por el central del equipo santafesino, Matías Caruzzo puso cifras definitivas, empatando un partido que se le hacía cuesta arriba al equipo de Diego Cocca.

A partir de la apertura del marcador, el partido entró en un terreno plano del cuál no pudo salir. Ambos planteles, tal vez exhaustos por el gran esfuerzo que habían impuesto durante todo el primer tiempo, y los primeros veinte minutos del segundo, comenzaron a mostrarse displicentes para tratar el esférico, lo que disminuyó la dinámica y la calidad del juego, pero aumentó la temperatura del mismo.

Desde aquel momento, el Granate y la Academia se dedicaron a prestarse la número cinco, con jugadas aisladas (pero no por ello menos peligrosas) de cara al tiempo restante de partido. El final del partido encontraría una jugada polémica, en la cuál el reconocido extremo de Lanús, Lautaro Acosta, cayó en el área rival a falta de escasos minutos para el pitido final, acusando la existencia de un penal provocado por el roce con un defensor de Rosario Central. Diego Abal aplicó el famoso “Siga, siga”, despertando la furia de simpatizantes, cuerpo técnico, y jugadores del equipo granate.

Fue 1 a 1 en el sur de la provincia de Buenos Aires, con un sabor amargo para ambos equipos, que no logran reivindicar en el marcador lo que plasman en el verde césped.

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