BASQUET FEMENINO | ARGENTINA – COLOMBIA: PAPELÓN PANAMERICANO QUE DUELE

Gentileza: @Gsorribas

Negligencia logística fue el comunicado oficial que definió el enfrentamiento entre Argentina y Colombia. No se lanzó la naranja al aire, no se encestó ningún punto, esta vergonzosa definición despertó un tsunami de sentimientos negativos como bronca, desconcierto y tristeza.

Repasemos el hecho, Argentina debía enfrentar a Colombia por la segunda fecha del Grupo B en la fase preliminar de los Juegos Panamericanos de Lima 2019, el juego estaba programado para las 13:30 de Perú, las 15:30 de Argentina. Tras el partidazo jugado ante Estados Unidos, se crearon grandes expectativas para este encuentro que, a priori, sería el más parejo del grupo y que definiría el avance de #LasGigantes a las semifinales. Se realizó la entrada en calor, se cantaron los himnos, se dieron las alineaciones iniciales y se realizó el análisis previo; sin embargo, aparentemente, nadie reparó en un pequeño detalle que sería fatal. Ambas selecciones estaban vistiendo indumentaria oscura. Sí, leyó bien, no es broma. Cuando los árbitros pitaron el minuto para el juego, se evidenció el problema -o por lo menos, lo evidenciamos los televidentes- . Ante este problema y con el horario de partido encima, corrieron los 15 minutos de tolerancia reglamentarios para esperar a que Argentina se ponga en condiciones de jugar, pero el reloj llegó a 0 y no hubo novedades.

El jefe de equipo, Hernán Amaya, salió rápidamente a comprar unas camisetas blancas para sortear el problema, ya que el juego oficial estaba en la Villa Panamericana -a 20 kilómetros del Coliseo Eduardo Dibós-, pero el Comité no las aprobó, ya que no tenían números. Viendo esta situación y habiéndose agotado todos los recursos reglamentarios para esperar a que #LasGigantes estén en condiciones para salir a la pista, las jugadoras colombianas se saludaron entre sí y se dirigieron al vestuario, los asistentes técnicos se acercaron hasta la mesa de control y reclamaron, en su justo derecho, el partido ganado.

Panam Sports Organization decidió suspender temporalmente el encuentro ante la gestión argentina de traer las camisetas correspondientes lo más rápido posible, pero llegaron una hora después del horario oficial del encuentro. Durante esa hora, la cara de nuestras jugadoras fue transformándose, pasando de la incertidumbre, incredulidad, desazón y, finalmente, tristeza por la resolución final, anunciada, indeseada y vergonzosa.

Los árbitros abandonaron la cancha, luego, las argentinas. El Comité Organizador anunció que Argentina perdió el juego por walk over, que se computa 20-0 en la planilla y no suma puntos en el grupo, debido a una negligencia logística. Esta resolución derrumbó las aspiraciones de medalla del equipo, que perdió todas las chances para avanzar a semifinales.

Ahora bien, ¿qué pasó? ¿quién falló? ¿cuáles fueron las situaciones que desembocaron en esta negligencia? ¿cómo se le levanta el ánimo a un grupo de jugadoras, que estaban enfocadas e ilusionadas, para que jueguen mañana por el compromiso de completar el grupo?

La Confederación Argentina de Básquetbol se expresó al respecto reconociendo el error cometido -aunque también remarcó que Colombia se negó a jugar el encuentro, cosa que tenían derecho en decidir-, el mismo Hernán Amaya y hasta la directora de las selecciones femeninas, Karina Rodríguez, presentaron la renuncia a sus cargos tomando la responsabilidad por tamaño descuido.

Muchos periodistas y gente relacionada con la rama femenina del baloncesto nacional se expresaron en repudio de la situación aludiendo al abandono sistematizado de la rama, la diferenciación con el seleccionado masculino –en este sentido, se repitió la frase “a Scola no se lo hacen”–, incluso refiriéndose a la postulación política de Susbielles como motivo de la desatención y descuido de las chicas. También se manifestaron en apoyo a Amaya, quien se comunicó por en redes sociales asumiendo total responsabilidad.

Ante todo esto, y siendo que los que se autodenominaron responsables de tamaño papelón dieron un paso al costado, lo que nos queda es apoyar, más que antes, a este grupo de jugadoras que vienen demostrando la pasión con la que representan a la camiseta, incluso desde lo extradeportivo, y que nadie más que ellas está tragando esta asquerosa tierra que un detalle (también) extradeportivo les corta el sueño, aún cuando les queda un juego por jugar.

Por Walter Silva | @WalFSilva10

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