FÚTBOL ARGENTINO: A 10 AÑOS DE VÉLEZ CAMPEÓN Y LA PÉSIMA LABOR DE BRAZENAS

Gentileza: Goal.com

Por: Lautaro Castiglioni

Una década atrás, uno de los partidos más recordados como polémicos tuvo lugar en el José Amalfitani. Vélez -segundo en la tabla- recibía a Huracán -primero- para definir el Clausura 2009. Aquella tarde, un gol de Maxi Moralez y una pésima labor del árbitro Gabriel Brazenas le permitieron al Fortín dar una nueva vuelta olímpica.

Cinco de julio de 2009, Estadio José Amalfitani. En el marco de la 19° jornada del Torneo Clausura, Vélez recibía a Huracán. El equipo de Ricardo Gareca, segundo en la tabla de posiciones con 37 puntos, se medía ante el de Ángel Cappa, puntero con 38. Al Fortín sólo le valía un triunfo para coronarse mientras que el Globo, empatando o ganando, se consagraría como campeón.

Aquel día, los dueños de casa salieron formando con: Montoya; Gastón Díaz, Sebastián Dominguez, Otamendi, Papa; Cubero, Razzotti, Zapata, Moralez; Martinez y López. La visita, por su lado, alineó con: Monzón; Araujo, Goltz, Eduardo Dominguez, Arano; Leandro Diaz, Bolatti, Toranzo, Defederico, Pastore y Nieto. El árbitro designado fue Gabriel Brazenas.

En la etapa inicial, la primera polémica tendría lugar: tras un centro desde la izquierda, Dominguez se desprendía de su marca y sacaba un cabezazo que derrotaba a Montoya para inflar las redes. Sin embargo, Brazenas, a instancias del línea Ricardo Casas, lo anuló por una posición ilícita que no existía.

Como si le faltaba algún ingrediente a esta finalísima, promediando la primera mitad, el juego debió ser suspendido debido a la caída de granizo sobre Liniers. Luego de varios minutos, una vez que el fenómeno climatológico cesó, se reanudó el cotejo.

A la vuelta, los de Cappa se establecían de mejor manera dentro del campo pero el Fortín contaría con una inmejorable chance para abrir el marcador ya que Juan Manuel Martinez fue derribado por Carlos Araujo dentro del área, significando penal para los locales. De la ejecución se hizo cargo Rodrigo López, tirando hacia su izquierda, pero Gastón Monzón adivinó y salvó a los suyos. Inmediatamente, el Rorro volvió a tenerlo con un cabezazo que tenía destino de gol hasta que Carlos Arano, sobre la línea, evitó la caída.

A pesar de lo mucho que había en juego, el partido se desarrollaba de una manera sumamente entretenida. El Globo contó con dos situaciones de claridad para pasar al frente en un cabezazo de Dominguez que se estrellaría en el travesaño y una personal con remate de Matías Defederico, pasando a centímetros del poste.

En la complementaria, mediante transcurrían los minutos, Huracán fue retrocediendo y Vélez, por la obligación, volcándose cada vez más al ataque. Joaquín Larrivey ingresaba en lugar de Gastón Díaz para aportarle a los suyos mayor peso en ofensiva.

Una nueva polémica surgiría cuando Fabián Cubero recibió un pase en profundidad sobre la derecha, ingresando al área cuando recibió un tremendo planchazo por parte de Arano. Brazenas omitió no sólo el penal para el Fortín sino también la roja para el jugador del Globo.

Para redondear una pésima labor, faltando cinco minutos, un histórico gol de Vélez tendría lugar: minuto 40 cuando Otamendi envió un balón al área, López la bajó y Larrivey corrió a lucharlo, propinándole una dura patada a Monzón. El juez no sancionó, Maxi Moralez lo aprovechó y definió sin oposición para señalar el 1-0 que sería definitivo.

De allí en adelante, el partido se tornó una batalla. Moralez fue expulsado dado que tenía amarilla y en el festejo se quitó la camiseta. Ángel Cappa desarrollaría unas históricas puteadas cuando el encuentro debió ser parado por falta de pelotas. Reanudado, los de Parque Patricios lo tuvieron con un tiro salvado por Montoya y los de Liniers lo pudieron haber liquidado en un mano a mano mal resuelto por Larrivey.

No hubo tiempo para más, Brazenas apuntó a la mitad de cancha y decretó el triunfo y título para el Vélez de Ricardo Gareca. Así, Huracán dejó escapar en la última jornada la gran chance de dar la vuelta olímpica. Así, y por sus tremendos fallos, Brazenas jamás volvería a dirigir en el fútbol argentino. Pasaron 10 años y el recuerdo sigue intacto, tanto para unos como para otros.