COLOMBIA: A UN CUARTO DE SIGLO DEL ASESINATO DE ANDRÉS ESCOBAR

Foto: FIFA // Website gq

La Copa del Mundo de 1994 se vio empañada por un hecho que eclipsó por completo al fútbol en general. El 2 de julio de ese año, hace exactamente un cuarto de siglo atrás, con el plantel cafetero ya de regreso en su país, Andrés Escobar, autor del un gol en contra en el certamen, defensor y figura del plantel de Francisco Maturana, fue asesinado en Medellín dejando un profundo dolor en el ambiente deportivo.

Colombia era una de las candidatas a llegar bien lejos en el Mundial de Estados Unidos. Un riquísimo plantel plagado de figuras y en su momento de esplendor auguraban un futuro esperanzador en la máxima cita de la redonda. Sin embargo, el globo terráqueo tenía otro destino asegurado para una de las piezas fundamentales del plantel del «Pacho».

Andrés Escobar tenía apenas 27 años cuando viajó al país norteamericano a defender los colores de su país. El defensor, campeón de la Copa Libertadores en 1989 con Atlético Nacional, sabía que después de la Copa del Mundo iba a besar dos trofeos personales muy deseados: una transferencia a un grande de Europa y el casamiento con su prometida.

El zurdo zaguero tenía un acuerdo de palabra con el Milan de Italia. Sin embargo todo terminó de la peor forma hace exactmente 25 años atrás. Colombia había arrancado con un paso en falso el campeonato. En el Rose Bowl de Los Ángeles, Rumania le ganaba 3 a 1 con goles de Florin Raducioiu y el eterno George Hagi. Sin embargo, el mayor castigo, llegaría cuatro días más tarde.

En el mismo escenario del debut, el conjunto cafetero tropezó ante el dueño de casa. Estados Unidos hacía delirar a su gente con un sopresivo 2 a 1 que empezó con el fatídico gol en contra de Escobar a los 35 minutos del primer tiempo. Y más allá de la recuperación en el último cotejo de la zona de grupos donde los de Maturana vencieron 2 a 0 a Suiza, el último lugar y el pronto adiós le correspondió a los sudamericanos.

La Selección de Colombia regresó a su país. La desazón era total en un pueblo golpeado por factores ajenos al fútbol. La esperanza estaba hecha pedazos. El defensor escribió un artículo para el diario «El Tiempo» de Bogotá y fue titulado justamnete: «La vida no termina aquí». Escalofriante por donde se lo mire.

Las palabras del zaguero reconocían la falta de empuje en momentos decisivos y el dolor por la eliminación. El defensor cerró su nota valorando el Mundial: «fue una oportunidad y una experiencia fenomenal, rara, que jamás había sentido en mi vida. Hasta pronto, porque la vida no termina aquí».

Escobar escribió eso el miércoles 29 de junio. Tres días antes de su asesinato en Medellín. Lo mataron dos personas en el estacionamiento de un restaurante. Discutieron. El futbolista les pedía respeto pero le descargaron toda la artillería de un revólver en su cuerpo. Tenía un futuro por delante. Un casamiento. Un lugar en el Milan. Había redactado que la vida no acababa con una eliminación de un Mundial. Hubo alguien que pensó lo contrario. O que no pensó. Hace exactamente 25 años.

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