EL ESTADO DE ABANDONO DEL ESTADIO DONDE BOCA GANÓ SU SEXTA LIBERTADORES

El estadio Olímpico Monumental de Gremio marcó un pedazo de la historia de Boca Juniors en la Copa Libertadores. El Xeneize logró su sexto trofeo en el escenario del barrio Azenha de Porto Alegre que hoy se encuentra abandonado en toda su dimension. Juan Román Riquelme brilló en aquella noche mágica del 20 de junio del 2007. Dos goles y una presentación inolvidable del diez en ese partido (2-0) y en toda la copa.

El acceso a esta cancha histórica se vuelve imposible ante la negativa de los trabajadores de la seguridad que vigilan el establecimiento a pesar de su estado de desamparo. La vuelta a las cuatro esquinas de la antigua casa del Tricolor muestra el quedo de las instalaciones con una fachada despintada y con las tribunas rotas a la vista. La insistencia del periodista se transforma en una caminata por los alrededores y la búsqueda de una puerta abierta a la distancia se convierte en una realidad. Gradas destrozadas, pasto crecido en los escalones y una verde gramilla con varios centímetros de altura.

Un escudo de Gremio en las afueras de la platea y una pintada relacionada a sus abonados («Socio: o torcedor que faz a diferencia») son los únicos rasgos que quedan del Tricolor en la «Antigua Casa Grande» que dejó de ser utilizado en diciembre de 2012 con la aparición del estadio nuevo Arena Do Gremio.

Doce años después del gran título del Boca Juniors conducido por Miguel Ángel Russo en la Copa Libertadores 2007 en Porto Alegre, el estadio Olímpico Monumental luce en un estado de abandono total y aún no se derrumba a pesar de un intento fallido de construir edificios. El Xeneize escribió una página de su historia en este escenario que al día de hoy está cerrado y en pésimas condiciones.

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