RACING 2 – TIGRE 1: LA SUERTE DEL CAMPEÓN

El Matador volvió a resucitar cuando todos lo daban por muerto. Así como pasó en octavos de final de la Copa de la Superliga al Tatengue y en Santa Fe, ahora se cargó a la Academia en un final no apto para cardíacos en Avellaneda. El último campeón ganó 2 a 1 pero perdió por 3 a 2 en el global en una noche donde la suerte volvió a ser la de épocas pasadas.

Racing jugó un primer tiempo perfecto. En 45 minutos no sólo logró emparejar la historia sino que aparentaba quedarse cortísimo con el 2 a 0 que marecía ser superior en el Cilindro para los de Eduardo Coudet. Tigre, golpeado, aprovechó las lesiones claves del local, apeló a sus armas, y cuando todo parecía que iba derechito a los penales terminó en el festejadísimo tanto para los de Victoria que viajaron sin escalas a semifinales del torneo.

Fue la noche de la Academia. O mejor dicho, debió ser, pudo y no fue. Todo eso en un encuentro donde el dueño de casa monologó a su antojo, estrelló tres tiros en los palos, y solo por quedarse sin resto no pudo bajarle la cortina a esta llave que le perteneció al Matador que quedó a tres encuentros de alzar un título de Primera División.

El primer cuarto de hora estuvo marcado por dos acciones de pelota parada. Racing tuvo la apertura del tanteador con un tiro libre de Pól Fernández que dio en el poste y se perdió por línea de fondo. Luego, Tigre probó con una oportunidad de Walter Montillo que desarticuló Gabriel Arias, con esfuerzo, por arriba del travesaño.

A los 20 minutos la ley del ex se hizo presente en el Cilindro de Avellaneda. Lucas Orban, de cabeza, abrió la cuenta conectando un córner que se metió por el segundo palo del arco defendido por Gonzalo Marinelli. Empujado por su gente, los de Coudet salieron enfurecidos a meter el segundo y emparejar la serie.

Iban 22 cuando el guardameta visitante le sacó un formidable cabezazo de Darío Cvitanich. En la jugada siguiene Fernández estrelló un remate en el poste derecho de la cueva de los dirigidos por Néstor Gorosito. Así iban los locales que con el correr de los minutos se convirtieron en los únicos protagonistas de la noche.

Lisandro López anotó el segundo aprovechando un rebote de Marinelli y con ese resultado, Racing se fue al descanso sabiéndose claramente superior a Tigre. Pero la temprana lesión de Matías Zaracho y el reemplazo del «Licha» cuando empezó la complementaria, hizo que la cuota de fútbol comience a desaparecer lentamente en Avellaneda.

Cvitanich tuvo el tercero a los 7 de la segunda mitad. El ex Ajax de Holanda y Banfield quiso definir de caño pero la pelota quedó atrapada en las nalgas del guardameta visitante. Andrés Ríos probó desde afuera del área antes del cuarto de hora pero encontró los guantes del golero que contuvo en dos tiempos.

La Academia tenía la pelota, iba, pero el juego se tornaba tan aburrido como pausado por la cantidad de jugadores del Matador que yacían en el suelo. Los penales parecían un hecho en el Cilindro que iba a arrojar el primero de los cuatro semifinalistas de la Copa de la Superliga. Hasta que a los 44, Matías Pérez Acuña, en una de las pocas trepadas concretas, le rompió el arco a Arias para opacar todo lo que habían hecho de manera formidable los del «Chacho».

Tigre cerró el juego sabiendo que su rival tenía que hacer dos goles en seis minutos y contó con la fortuna del candidato ya que los locales, ni bien movieron del medio, estuvieron cerquísima del tercero con un testazo de Cvitanich en el travesaño. Racing, ganó 2 a 1 pero perdió 3 a 2 en el global. Y así volvió la suerte del campeón, aquella que durante muchísimos años «no acompañó» al actual dueño de la corona.

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