PLATENSE 2 – INSTITUTO 1: UNA SIESTA FUE LA GLORIA PARA EL MARRÓN

El Calamar derrotó por 2 a 1 a la Gloria mostrando dos facetas completamente dispares en la agradable tarde de Vicente López. Los dirigidos por Fernando Ruíz cerró la vigésimo cuarta jornada dentro de los equipos que empezarían definiendo como locales en el Reducido y obviamente el pueblo Marrón, que copó el estadio, no pudo evitar retirarse del recinto sin ilusionarse con volver a Primera.

Domingo, calorcito, después del almuerzo. Factores que invitaban porqué no a una siesta previo al comienzo de una semana laboral. Y Platense no estuvo exento a esa modorra después de un arranque digno del “Fútbol Total” impuesto por Rinus Michels con la Selección de Holanda en la década del setenta. Instituto reaccionó en la complementaria, logró empatarlo, hizo méritos para ganarlo y se terminó yendo con las manos vacías del norte del Gran Buenos Aires.

Los dirigidos por César Zabala no podía salir del asedio que le generaba el Marrón en cada rincón de la verde gramilla. Le costaba muchísimo a la visita cruzar la mitad de la cancha porque los de Ruíz presionaban bien arriba y provocaban una infinidad de errores en el arquero, Ignacio Arce, y en los laterales, Jesús Endrizzi y Alan Aguirre.

Iban 10 minutos cuando Jonathan Bustos asistió a Cristian Tarragona y el ex Independiente Rivadavia de Mendoza sacó un remate cruzado que se perdió bien cerca del palo derecho del arco de Instituto de Córdoba. Rápidamente, el local contó con otra acción de riesgo producto de una doble trepada de sus zagueros. No obstante el zapatazo de Juan Infante, tras centro de Nicolás Morgantini, terminó perdiéndose por línea de fondo. Pero Platense tuvo su merecido premio apenas después del cuarto de hora cuando efectuó Facundo Curuchet desbordó por el flanco diestro y le puso el esférico en la cabeza a Nahuel Iribarren quien, por detrás de todos, conectó para anotar el 1 a 0.

La apertura del marcador adormeció al Calamar. El pressing pasó al olvido con el correr de la etapa inicial pero siguió siendo amo y señor de la pelota. La Gloria recién exigió a Jorge de Olivera a los 34 con un tiro libre de Sebastián Navarro que el ex Racing dio rebote y, en segunda instancia, Mateo Klimowicz no logró conseguir la parda para que la redonda terminé yéndose al tiro de esquina. Claro que el Marrón también pudo darle una dura estocada en la jugada siguiente pero Bustos se la picó a Arce con poca fuerza y el histórico Víctor López despejó antes que bese las redes.

La mejor versión de Platense desapareció por completo en la complementaria. En el arranque probó Facundo Curuchet para el dueño de casa pero el resto le correspondió a Instituto. A los 7, Pablo Vegetti cabeceó un centro de Mateo Bajamich y emparejó las chapas en Vicente López. Con el 1 a 1, los hombres de Zabala crearon varias chances claras para ganarlo. De Olivera contra el piso se lo negó a Malcom Braida. Más tarde el guardameta misionero le ahogó el festejo a quien había asistido al ex Ferrocarril Oeste para el empate, y pasada la media hora final, hizo lo propio con Klimowicz que se convertía en una carta de riesgo para los de Alta Córdoba.

Iban 35 cuando Braida exigió a De Olviera con un tiro a colocar buscando el segundo palo y nuevamente el arquero brilló para mandarla al córner. Después llegó la jugada que toda la visita le reclamó hasta el hartazgo al árbitro, Leandro Rey Hilfer. Vegetti corría con pelota dominada contra el uno del Marrón, alargó el esférico y cayó dentro del área para luego protestar por el penal que no le sancionaron. Hasta ese entonces La Gloria merecía más pero fue el Calamar quien reaccionó sobre el epílogo y volvió a arrinconar a su oponente.

A los 45 minutos, Daniel Vega, ingresado un cuarto de hora atrás, recuperó una pelota en ofensiva y levantó un centro al primer palo. Arce salió a cortar pero antes llegó la cabeza de Tarragona quien no perdonó y mandó la pelota al fondo del arco para desatar la locura de la gente que colmó el Ciudad de Vicente López.

Instituto se retiró enfurecido con el arbitraje de Rey Hilfer y con el sabor agridulce de saber que pudo ganarlo y terminó perdiéndolo. Platense cantó victoria por 2 a 1 y se demostró a sí mismo y a sus hinchas que puede ganar los partidos jugando un fútbol total así como también haciendo un sacrificio cuando todo se hacía cuesta arriba. Y después de la siesta, los de Ruíz se despertaron a tiempo para cosechar tres puntos de oro de cara a la definición en condición de local dentro del Reducido por el segundo ascenso a Primera División.

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