FÚTBOL: MIÉRCOLES NEGRO EN LINIERS Y TURDERA

No aprendemos más. Se juega como se vive dentro y fuera de la cancha. El denso aire de revanchismo jamás se disipó y el sueño de volver a tener visitante se convierte a cada rato en una bomba de tiempo que puede desencadenar en un mal peor. Ayer los damnificados fueron Atlanta y Vélez, en dos situaciones completamente ajenas a un partido, pero hace rato el máximo perjudicado es el fútbol.

El Bohemio jugaba ante Arsenal de Sarandí por Copa Argentina en cancha de Temperley. El Alfredo Beranger, coqueto estadio que hasta el año pasado albergó espectáculos de Superliga, se transformó en un estadio sede de este torneo que recibe a las dos parcialidades. De hecho, las grandes obras de la comisión directiva del Gasolero lograron que los accesos sean realmente lejanos para evitar cruces innecesarios. No obstante, el martes por la tarde nada tuvo que ver la hinchada del Viaducto con el mal momento que vivieron los de Villa Crespo.

Una vez culminado el encuentro en el cual Atlanta perdió 2 a 0, la gente se retiró en búsqueda de sus automóviles encontrándose con cinco vehículos rotos. Rayaduras haciéndose eco del club al cual siguen y grafittis xenófobos. Inexplicable por donde se lo mire y eso que Temperley sólo prestó su cancha, es decir, no hubo fanáticos del Celeste en el estadio.

Algo parecido sucedió en las inmediaciones del José Amalfitani. Dos micros de una facción de Boca Juniors se dirigían hacia la Bombonera cuando pasaron por la zona de la Villa Olímpica del conjunto de la V Azulada. Allí, en Liniers, se estaba llevando a cabo una Asamblea de Socios por lo cual los alrededores tenían bastantes autos de personas vinculadas al club de la V Azulada.

De los buses que trasladaban al Xeneize, comentan testigos del hecho, que volaron piedras e incluso se bajaron para romper algunos de los vehículos que se encontraban en el área. Intervino la policía y hasta salió una parte de la hinchada de Vélez Sarsfield al cruce de una situación tan inesperada como inaceptable.

Los derechos de televisión esperan ansiosamente el visto bueno para que regresen los visitantes. Colorido, cánticos, estadios llenos, un ida y vuelta de esos que sólo fomentan más violencia. El Fortín puede cruzarse con Boca en semifinales de la Copa de la Superliga. Atlanta, en caso de ascender, haría lo propio posiblemente con Temperley en el Nacional B. Y aquí, algunas personas, encendieron la mecha de una dinamita que jamás tuvo que estar puesta allí. De explotar, una vez más volarán por los aires los sueños de un fútbol más sano en la República Argentina.

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