HURACÁN 0 – CRUZEIRO 1: NINGÚN BELO HORIZONTE

Se hizo de noche en pleno día decía la Bossa Nostra de Les Luthiers y algo de eso pasó en Parque Patricios. Instantes previo al comienzo del cotejo entre el Globo y el Celeste, por el debut en la Copa Libertadores 2019, el horizonte se oscureció por completo para que un temporal impida el normal desarrollo del cotejo. Con un terreno de juego que aguantó de maravillas, los dirigidos por Luiz Menezes derrotaron al Quemero por 1 a 0 en una de las pocas situaciones claras de gol que hubo en la noche porteña.

Huracán mereció algo más en el Tomás Adolfo Ducó pero se quedó con las manos vacías. Desde que Antonio Mohamed asumió con conducción técnica, los números del Quemero encendieron alarmas por doquier. El «Turco» dirigió siete cotejos, perdió cuatro, empató dos y ganó el restante. Claramente, Cruzeiro, se aprovechó de este flojo momento y empezó con el pie derecho en la competencia continental por excelencia en América.

Todo el primer tiempo se jugó bajo una ducha. Durante varios pasajes no sólo fue el agua sino el viento quienes le robaron protagonismo a los profesionales. Lucas Gamba, intrépido, intentó mojar (¡vaya verbo!) al minuto con un remate cruzado que se fue apenas ancho. Después todo se emparejó y los de «Mano» Menezes llegaron con algo de riesgo en una arremetida de Rodriguinho que se encontró con la notable reacción del paraguayo, Antony Silva.

Iba el Celeste y se convertía en una jaqueca para el fondo Quemero con las subidas de Rafinha y la experiencia de Henrique, ex hombre de la Selección de Brasil que supo debutar con la verdemarelha en un amistoso frente a Escocia allá por 2011. El Globo también proponía con la velocidad de Gamba y algún destello de Carlos Auzqui. Sin embargo, la visita fue la primera en anotar.

Robinho, el que supo vestir la pilcha del Real Madrid y el Milan, empaló el esférico para sacarlo de los charcos y habilitó a Rodriguinho que, llevándose la marca, sacó un disparo cruzado que terminó inflando las redes del Tomás Adolfo Ducó. Iban 29 minutos de la etapa inicial y la escuadra de Belo Horizonte empezaba a hacer negocio en Argentina.

Huracán, en el afán de encontrar el empate, intentó por varios caminos pero no sólo tropezó con falencias propias sino que también se topó con una gran noche del fondo rival y un arbitraje del peruano, Diego Mirko Haro, que dejó más dudas que certezas en un par de situaciones que terminó gozando el Cruzeiro.

Un claro penal sobre Lucas Barrios que no fue sancionado, otro que Henrique le cometió a Gamba en la complementaria, y un gol anulado a Andrés Chávez cuando se acababa el cotejo, dispararon la furia de un Globo que, en la segunda mitad, fue protagonista pero no pudo vencer a un Fabio Deivson que se transformó en una muralla para cuidar el cero del Celeste.

Cruzeiro, con oficio, se llevó los primeros tres puntos en la actual edición de la Copa Libertadores. El 1 a 0 se convirtió en otra noche negra para Huracán que esperaba otro espectáculo pero, claramente, no hubo un Belo Horizonte. El diluvio hizo lo suyo. La racha de seis encuentros sin victorias, también.

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