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GODOY CRUZ: LA HISTORIA DE FABRIZIO ANGILERI, UN LATERAL COMPLETO

Fabrizio Angileri baja del ascensor del NH Hotel de la Ciudad de Buenos Aires y recibe al periodista en un mano a mano en plena concentración de Godoy Cruz. Gorra en la cabeza, vestimenta de salida del Bodeguero y la humildad que emana a simple vista. El lateral izquierdo toma asiento y empieza a responder con una voz tranquila sobre la actualidad que pasa el Tomba en la máxima categoría del Fútbol Argentino: “Vivo el momento con mucha felicidad. Creo que el semestre pasado fue inolvidable. Quedamos en la historia del club por lo que se generó y por el subcampeonato que conseguimos. La nueva temporada es bastante dura pero tenemos los mismos objetivos. Queremos estar a la altura y repetir lo de la anterior Superliga”, analiza el Turco, como lo llaman en el ambiente de nuestro deporte. El futbolista se toma un tiempo para Vermouth Deportivo en el que nos ayuda a entender su crecimiento en el plantel y el secreto del club mendocino durante los últimos años.

Vermouth Deportivo: ¿Qué significa para un hombre del club que el plantel esté plagado de chicos de inferiores?
Fabrizio Angileri: Hoy en día la mayoría del plantel está compuesto por gente del club. Los chicos están en un nivel que nos pone contento a todos. Es bueno que haya chicos que tengan su oportunidad. Hay que darle rodaje a los más jóvenes y los más grandes debemos darle el apoyo para que las cosas le salgan bien. Cuando a mí me tocó debutar era un momento difícil porque en esa época el club tenía planteles de mucha más jerarquía y costaba un poco más.

VD: ¿Cuán importante es Daniel Oldrá en la institución?
FA: El Gato (Oldrá) siempre tuvo buen ojo. Consiguió buenos jugadores para el club. Es uno de los pilares más grandes. El presente que tenemos es gran parte por él. Siempre los técnicos que vinieron hablaron con el Gato y le mostró los chicos que podían subir a Primera. Ahora todo está mejorando para que sean jugadores de Primera División.

VD: ¿Cómo tomaste que estuviste en el radar de varios equipos grandes durante el mercado de pases?
FA: Es importante ser nombrado a nivel nacional y más, en equipos grandes. Me pone contento porque creo que hice las cosas bien y todavía me quedan cosas por mejorar. Se dio un paso importante quedar segundo en el torneo pasado para poder vender jugadores. Ahora no puedo pensar en otra que no sea mejorar lo del campeonato anterior.

VD: ¿Cómo fue tu transformación dentro de la cancha en todos estos años?
FA: En inferiores había arrancado como delantero pero cuando subí a Primera, empecé de volante. Siempre me costaba jugar de espaldas. Ir para adelante era lo que me gustaba. El Gato Oldrá me dijo que tenía condiciones de jugador por afuera y que me quería probar como mediocampista por izquierda. Fui corrigiendo cosas y hasta llegué a jugar por la otra orilla cuando vino Gabriel Heinze. En 2017, Lucas Bernardi me probó de tres y me afiancé en la marca que era lo que más costaba. Hoy, estoy bien en la marca como para atacar.

VD: De todos los puestos por los que pasaste, ¿el lateral izquierdo es el que más te identifica?
FA: Hoy, puedo decir que encontré el puesto. Me gusta jugar de lateral pero no lo tomo como un defensor sino como alguien ofensivo. Hago más daño atacando que marcando. Resalto más. En muchas ocasiones habrá que defender pero me considero un jugador hecho para el ataque. Es mi fuerte. Va todo de la mano. La sumatoria de partidos y la confianza del técnico son fundamentales.

VD: En este etapa de recambio y la falta de laterales en la Selección, ¿te abre a la ilusión?
FA: Siempre uno sueña con la Selección y que haya una renovación como la actual. Yo estoy preparado por si me toca estar. Por suerte estoy comprometido con Godoy Cruz y si seguimos con el nivel de los últimos años, nada es imposible.

“Junín (Mendoza) es mi lugar en el mundo. El lugar que nunca cambié por nada. Hoy estoy viviendo ahí y estoy contento con la gente del pueblo que es humilde y trabajadora como siempre lo fue. Es un honor ser su representante. Siempre me saludan en la calle y recibo el aprecio de todos”. La historia de Fabrizio Angileri comenzó en su pueblo natal que se ubica a casi 50 kilómetros de la capital mendocina. Las necesidades de distancia hicieron cambiar de lugar de residencia al lateral del Expreso pero siempre volvió al primer amor. “En un momento me fui a vivir al centro porque me quedaba lejos el Gambarte (NdeR: la cancha de Godoy Cruz) pero cuando empezamos a entrenar en Coquimbito, me resultaba más cómodo el pueblo. No lo sufro tanto. Entiendo que las cosas que tiene la ciudad no las tiene Junín, pero pienso y siento que las cosas que tiene Junín tampoco las tiene la ciudad. Decidí volver a mi pueblo y tengo 20 o 25 minutos para llegar al entrenamiento. No es tanto (Risas)”, cuenta el “Turco” las idas y vueltas de su vida cotidiana en la provincia.

VD: Tu familia tiene una especie de ferretería en el pueblo, ¿alguna vez la atendiste?
FA: Un par de años atrás atendí el negocio pero veía que no era lo mío. Siempre me gustó el fútbol, andar en la calle y con amigos. Me gusta dar una mano pero claramente no era lo mío. Preferí ir por el fútbol. Hoy en día, es difícil ayudar en el local porque necesito descansar después de los partidos que el descanso es lo primordial para un deportista. Que se ocupe mi hermano. Mi cuerpo es parte del trabajo.

VD: ¿Cómo era el traslado desde Junín hasta Mendoza para los entrenamientos? ¿Y cómo hacías si tenías que estudiar?
FA: Tardaba dos horas de ida y dos horas de vuelta. En un momento iba a la escuela nocturna pero tuve que optar por el fútbol porque era demasiado el cansancio que tenía con ambas cosas. Fui dos años al colegio. En Primera te exigen mucho y mi cuerpo no me daba. Salía a la medianoche, llegaba a la 1 de la madrugada y ya tenía que despertarme temprano. Era imposible.

VD: Saliste del pueblo y tuviste un paso fugaz por las inferiores de Boca, ¿cómo fue tu vida en la Capital Federal que es distinto a Mendoza y a Junín?
FA: Fue una locura mi vida en Capital Federal. Paraba en un complejo y quedaba cerca de la Villa 31. Tenía que recorrerme toda la ciudad para ir a un predio cerca de La Quemita. Me tenía que tomar un tren de Retiro, un subte hasta Independencia, combinaba con la línea E, llegaba a Virreyes y tomaba un colectivo que me dejaba en “Pintita”. Se hacía con gusto. Cuando sos chico, estar en un club grande significaba mucho. Me ayudó para progresar. Aprendí demasiado. La pasé muy bien. Salía a las 10 de la mañana y llegaba a las ocho de la noche.

VD: Hablando de Boca: se viene a la mente el nombre de Martín Palermo, el técnico que te hizo debutar. ¿Qué recordás del Titán y de tu debut en Primera?
FA: Martín (Palermo) significó mucho para mí. Él marcó mi carrera como profesional. Me vio en inferiores, jugué varios partidos en Reserva y, a partir de 2013, comencé la pretemporada con el plantel. Me fue preparando. Sabía que yo era chico, me citaba a algunos encuentros y otros, no. Hice buenas presentaciones. Me mejoró como jugador. Ese año fue muy importante para mí. Mi debut fue en la cancha de All Boys. Fui con muchos nervios. Cuando me llamó se me mezclaron muchas cosas. Esa fue una señal de que me lo merecía por todo el esfuerzo.

VD: ¿Qué rol cumplís en el plantel en el día a día?
FA: Soy una mezcla de todo. Soy callado, bueno y humilde. Hago chistes y a veces me paso de rosca. Se enojan muchas veces. Jalil Elías es bastante enojón. Me gusta la personalidad que tengo.
VD: ¿Cuál es el secreto de Godoy Cruz después de tantos años de éxitos: subcampeonato, ingresos a Copas y grandes campañas?
FA: El secreto es la construcción de una base. Desde el equipo del 2016 se mantuvo una base que se respeta hasta hoy. Tenemos una idea de jugar siempre a lo mismo. Jugamos de la misma manera y el Gato Oldrá influyó mucho. Él es el ADN del fútbol.

SU OPINIÓN SOBRE EL PUESTO DE LATERAL. “Los laterales cumplen una función importante. En Godoy Cruz, generamos peligro por los dos sectores. Hay algunos que tienen que mejorar la subida y otros, la marca. A la Selección le falta en ese puesto y por eso es lindo jugar de lateral con los sueños que quedan por delante”.
EL CLÁSICO CON SAN MARTÍN DE SAN JUAN. “Las provincias están atravesando un mal momento. No se quieren los mendocinos y los sanjuaninos. Cada vez la relación es peor. En el 2011, hubo muchos problemas. De la nada, la policía tuvo problemas con el plantel y a partir de ahí, se jugó sin público dos veces. Cuando fuimos a San Juan, teníamos que ir custodiado. Se vive como un clásico y los últimos los hemos ganado. Eso me p

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