El mundo estaba pendiente de lo que suceda en La Bombonera. Las noticias que llegaban desde las primeras horas de la mañana eran desalentadoras. Suspendido el encuentro de San Miguel, también el de Real Pilar. Más tarde Brown de Adrogué no pudo completar su compromiso y, Deportivo Morón, ni siquiera enfrentó a Santamarina de Tandil. Pero los móviles no se movían de Brandsen 805 hasta que la Conmebol confirmó que Boca y River no jugarían la Superfinal por las inclemencias climáticas. Donde sí hubo acción fue en San Martín. Allí el Funebrero y la Gloria brindaron un partidazo bajo el diluvio, empataron 2 a 2, y se llevaron el respeto de todo el universo futbolístico.

Poco importó el temporal en Villa Maipú. Sólo era cuestión de buena voluntad. Como si no fuese la primera vez que jugaron en un terreno cargado de agua, Matías Sánchez en Chacarita demostró ser el abanderado de un equipo que, bastante confuso, logró la parda sobre el epílogo. Instituto de Córdoba, mucho más inteligente, generó riesgo con un Pablo Vegetti intratable pero perdonó demasiado a un rival que le sacó el triunfo del buche.

Pitó Jorge Broggi y los charcos no tardaron en aparecer. Lentamente la visita empezó a adueñarse de los piolines de la contienda. Facundo Affranchino por el costado derecho se transformaba en un dolor de cabeza para Gabriel Lazarte. Jesús Endrizzi por la banda izquierda probaba contra la retaguardia de Pedro Fernández. Y así, pasado el cuarto de hora, después de intentar en un par de ocasiones, llegó la apertura del marcador. De un tiro de esquina desde el costado derecho apareció Vegetti, ex Gimnasia La Plata y Ferrocarril Oeste, para puntear el esférico en el primer palo y, con la ayuda del travesaño, estampar el 1 a 0.

El mismo horizontal que benefició a Instituto, cuatro minutos después le jugó una mala pasada ya que Endrizzi reventó el parante con un disparo que pudo haber signficado el segundo. Chacarita no hacía pie bajo un diluvio torrencial y lo único que propuso fue, por intermedio de un córner, que ejecutado por Sánchez obligó a la reacción de Julio Chiarini. El otrora River Plate desvió con sus puños una pelota que se cerraba en una gramilla no apta para estar firme.

Fue el Tricolor quien se encontró con la parda en el arranque de la complementaria. De otra pelota parada llegó la oportunidad para los de Jorge Vivaldo. A los 9 de la segunda mitad, Nahuel Menéndez cabeceó dentro del área grande, la pelota dio en el brazo de Affranchino, y Broggi no dudó en sancionar la pena máxima. Ramón Lentini desde los doce pasos marcó el 1 a 1 para llevar tranquilidad al dueño de casa sin imaginarse que los de Darío Franco iban a reaccionar con creces en Villa Maipú.

Instituto volvió a ponerse en ventaja cuando iban 21 aprovechando una horrorosa marca de Chacarita y permitiéndole a los de La Docta tener dos hombres solos en pleno rectángulo menor. Facundo Agüero le bajo el esférico con un defectuoso cabezazo a Vegetti y el centrodelantero simplemente tuvo que empujarla bajo los tres palos. Y después, el autor de los dos tantos, contó con dos situaciones inmejorables para bajarle la persiana al partido. Todo obra del ex Villa San Carlos y Rangers de Chile que se las ingenió para llegar con peligro y tener que optar por la mejor resolución en un campo de disputa realmente complicado.

Mientras llegaba la información de la suspensión del Superclásico, los de Vivaldo no bajaban los brazos y los de Franco demostraban estar cerca del tercero. El partidazo tuvo un broche de oro para demostrarle al mundo que se podía jugar bajo la intensa lluvia. A los 41 minutos de la complementaria, el Funebrero contó con un tiro libre cercano a la medialuna de la visita. Leonardo Baima, recientemente ingresado, se encargó de acariciar la pelota con fuerza y precisión para colgarla del ángulo superior izquierdo de la cueva de Chiarini y así el Tricolor consiguió empatar el cotejo.

La Gloria, enternamente, será de Chacarita Juniors e Instituto de Córdoba que más allá de repartir puntos en un 2 a 2 formidable, le ganaron al Boca – River que tuvo en vilo al globo terráqueo entero. Aquí, sendas escuadras demostraron que el fútbol es realmente otra cosa, que el show pasó a segundo plano sin darse cuenta que en San Martín los protagonistas se las ingeniaron para mostrar un espectáculo único a pesar que el césped no estaba en óptimas condiciones.

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