DEPORTIVO MORÓN 0 – ALMAGRO 2: TODAS LAS MEDIDAS FUERON AL GAS

Almagro derrotaba por dos tantos contra cero al Deportivo Morón en el Nuevo Francisco Urbano producto de los tantos anotados por Leonardo Acosta y Joaquín Susvielles hasta que el encuentro debió ser suspendido por incidentes fuera del estadio. Balas de goma, gases lacrimógeno y un baño de realidad de nuestra sociedad donde, al parecer, los problemas no radicaban en los hinchas visitantes.

En el Estadio Nuevo Francisco Urbano, Deportivo Morón y Almagro se veían las caras en el marco de la segunda jornada del campeonato 2018/19 de la Primera B Nacional. El Gallo llegaba tras igualar ante Central Córdoba en Santiago del Estero por 1-1 mientras que el Tricolor venía de derrotar a Chacarita como local por 1-0.

Iniciado el compromiso, unos minutos después de lo estipulado debido a falta de iluminación, el dueño de casa saldría a disputar en sintonía con su Estadio, sin tener todas las luces encendidas sobre todo en defensa y Almagro se lo haría pagar caro: a los 18 minutos, tras un centro al área desde un tiro libre, Julio Salvá daría un rebote al medio que sería aprovechado por Leonardo Acosta, empujando el balón sin oposición y cantando el 0-1.

Luego de recibir el primer cachetazo, el Gallo intentó reaccionar teniendo una oportunidad en un cabezazo de Sebastián Martinez contenido por Horacio Ramirez pero, a los 24 y por un nuevo error defensivo, los de José Ingenieros aumentarían la cuenta: Emiliano Mayola la perdió en la salida regalándose a Mariano Puch, quien colocó un centro preciso para la entrada y remate de Joaquín Susvielles, poniendo el esférico junto a un poste y decretando el 0-2 con el que concluiría la primera mitad.

Ya en la complementaria, el equipo de Walter Otta buscó la reacción pero, siguiendo con las imprecisiones constantes, no podía generarle mayores inconvenientes a la última línea de los dirigidos por la dupla Sergio Gómez y Favio Orsi. Apenas un remate desde lejos de Nicolás Martinez, atajadado sin inconvenientes por Ramirez era lo más inquietante del local.

Los minutos iban transcurriendo, el Tricolor sostenía su ventaja sin sobresaltos hasta que, la historia en el Francisco Urbano tendría un desenlace lamentable: detrás del estadio comenzaron a escucharse disparos por parte de la policía debido a fuertes incidentes que sucedían entre facciones de la barra. Seguido a esto, los gases lagrimógenos se hicieron presentes y, por acción del viento, se esparcieron por dentro.

Ante este panorama, el árbitro Ramiro López consultó al jefe de operativo y las garantías no fueron dadas para que el espectáculo continúe, decidiendo la prematura culminación a falta de 15 minutos. Tras la decisión del juez, los hechos fuera del escenario continuaron sucediendo por algunos minutos más. Baño de realidad de la sociedad en la que vivimos donde, para algunos, los problemas se solucionarían prohibiendo los visitantes. Evidentemente, la cuestión es aún mayor…

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