ALMAGRO 1 – CHACARITA 0: LA PRIMERA ENTREGA

Como toda colección, la primera entrega generalmente suele ser prometedora y a un precio módico. Si el Tricolor buscaba tentar a su gente, con este primer fascículo lo logró por completo. Porque en el debut ante el Funebrero, la escuadra de la dupla Favio Orsi – Sergio Gómez no titubeó en ningún momento. Así ganaron 1 a 0 pero en ningún momento pusieron en juego esos tres puntos tan valiosos para soñar con la vuelta olímpica que se negó, inexplicablemente, la temporada pasada.

Entrega. Esa es la palabra que mejor le sentó a Almagro para vencer a Chacarita Juniors en la noche de José Ingenieros. Porque hasta Damián Arce y Leonardo Acosta cambiaron lujos por overol cuando había que ir al choque, a buscar cada pelota, a inflar los pulmones para no dar ningún esférico por perdido. Porque los dos laterales cumplieron funciones defensivas y ofensivas. Porque Ezequiel Piovi se adueñó del mediocampo y Joaquín Susvielles se cansó de batallar con las nueve en la espalda.

Puede sonar exagerado pero no lo fue. El Tricolor tuvo tres situaciones de offside en el primer cuarto de hora. El dueño de casa jugaba a otro ritmo. A los 3 minutos tuvo la primera chance neta cuando Arce recibió un pase hacia atrás pero remate realmente desviado. Iban siete de la etapa inicial y Acosta desbordó por el flanco izquierdo para asistir a Susvielles que terminó sacando un tiro que se fue alto.

Chacarita, todo lo que había propuesto, fue un tiro de esquina preparado en el laboratorio de Jorge Vivaldo donde Gonzalo Groba descargó hacia afuera del rectángulo mayor para que Rodrigo Ayala le pegue con alma, corazón y vida. Eso, sólo eso mostró la visita. El resto fue de Almagro que era más, claramente superior. Acosta sacudía la red pero de lado de afuera con un fortísimo zapatazo y, pasada la media hora, Susvielles de cabeza no podía aprovechar un centro de Adrián Torres.

El premio para los de Orsi – Gómez no tardó en llegar. A los 32 minutos fue Acosta, el nacido en Paraná que supo jugar en el Gato y también en Patronato, quien conectó una asistencia de Arce tras una error defensivo de Mauro Martínez y puso el 1 a 0. Merecido por doquier, el dueño de casa ganaba e iba por más ya que antes del irse al descanso contó con otra situación clarísima en la cual Pedro Fernández, con la yema de sus dedos, le ahogó el segundo tanto a Susvielles.

Para la complementaria la tónica fue otra. Los de Villa Maipú acertaron con el ingreso de Lucas Lezcano que le dio más vitalidad al equipo de Vivaldo. El local, en contrapartida, reguló. Apostó más al roce, a ganar las divididas, a no flaquear en defensa. Fue otro libreto completamente distintos. Otra partitura que supieron tocar con calidad y sin desentonar con todo lo que ya habían mostrado en los 45 minutos iniciales. Por eso mismo el Funebrero no pudo molestar a Horacio Ramírez mientras que el Tricolor, con acciones aisladas como un tiro de Arce a colocar o un cabezazo de pique al suelo de Susvielles, hizo lo suyo para demostrar que la contienda seguía bajo control.

Chacarita, que ya debe pensar en Platense, dejó una pálida imagen en la noche de José Ingenieros y en su regreso al Nacional B tras una temporada en la Superliga. Almagro ganó 1 a 0 en la primera entrega. Esas que prometen, que ilusionan con que la colección final traiga el soñado premio. Esas que también le hacen precio como le hizo el elenco de la dupla Orsi – Gómez al de Vivaldo. Para el segundo fascículo habrá que esperar al lunes siguiente cuando, nuevamente en el horario nocturno, visite al Deportivo Morón en el Nuevo Francisco Urbano.

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