SELECCIÓN ARGENTINA: MUCHAS GRACIAS, JUGADORES

Gentileza: Olé

Se terminó el sueño más anhelado por todos los argentinos: Francia se llevó el duelo de octavos de final por cuatro tantos contra tres y puso punto final para la vida de la Selección Argentina en Rusia 2018. Con la dolorosa despedida llegará, también, el momento del retiro para muchos futbolistas que han sabido lucir la camiseta Albiceleste y llevar la bandera lo más alto posible a pesar de no poder consagrarlo con un título.

Otra vez llegó el triste final para Argentina. Nuevamente, como sucede desde hace 32 años (25 si contamos también competiciones continentales), el trofeo le resulta esquivo a nuestra Selección y, una vez más, el viaje de regreso estará basado en desazón y tristeza. Desde México 1986, cuando Diego Armano Maradona levantó la Copa más deseada, la relación Argentina-Mundial no ha vuelto a tener finales felices.

En Rusia 2018, la última de las oportunidades para muchos de los que fueron parte del último gran proyecto argentino en Selecciones juveniles tenía su lugar. Simplemente, recorriendo desde 2005 (con la aparición de Lionel Messi) y 2007 (Sergio Agüero de figura), Argentina no ha vuelto a tener un buen trabajo en cuanto a las menores. Basta con simplemente ver los rendimientos y las tempranas derrotas en fase de grupo para la categoría sub-20 donde, tanto jugadores como entrenadores han ido perdiendo terreno con el pasar de los años.

No obstante, ni distante, en la Selección Mayor tampoco sucedió un contexto favorable: desde el 38-38 en las elecciones de AFA, todo fue cuesta arriba. Armando Pérez al frente con el bando interventor. Gerardo Martino renunciando cansado de las idas y vueltas de los dirigentes para ceder futbolistas de cara a Río 2016. Edgardo Bauza como DT tan sólo por un puñado de partidos. Claudio Tapia designado como presidente. Llegada de Jorge Sampaoli a falta de muy poco para la culminación de las Eliminatorias y entrada al Mundial por la ventana (o por el 10, mejor dicho).

En ese contexto Argentina viajó 15.000 km con la ilusión de más de 40 millones de ser campeones y volver a festejar. Pero una vez más, el resultado final nos daría un cachetazo de realidad. Los nuestros no jugaron bien en ninguna de sus cuatro presentaciones, en ningún momento fueron claros dominadores a los contarios y el 4-3 ante Francia decretó la ida en octavos de final.

Ahora bien, bajo todas estas piedras en el camino, el reconocimiento a los jugadores por la entrega y los resultados obtenidos debe ser necesario. Bajo todas las adversidades, el grupo logró disputar una final de Copa del Mundo -con Alejandro Sabella- y dos de Copa América -con Gerardo Martino-, aunque la suerte les fue esquiva y la medalla de plata fue la que predominó.

Sin un proyecto en juveniles como en mayores, más el desorden nuestro de cada día en lo dirigencial, los jugadores dieron el máximo de sus esfuerzos para intentar poner la bandera en lo más alto, entregando el corazón. Si se podrá reclamar, haciendo principal incapié en el DT, por los planteos y los constantes cambios de apellidos y esquemas de un partido al otro. En cuanto a lo que pasó dentro del verde césped, y con el triste final para muchos de esta camada, para este humilde escritor será cuestión de decir: ¡Muchas gracias, jugadores!

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