RUSIA 2018: LOS HINCHAS GANARON «SU» MUNDIAL

Ellos no juegan pero se sienten en la cancha. Ellos dejan todo por seguir a los colores de su país. Ellos demuestran partido a partido que no importa la distancia cuando la camiseta argentina sale al campo. Otra vez, los hinchas dieron una prueba de amor por la celeste y blanca con sus viajes en forma de travesía, con los malabares para conseguir una entrada y con el aliento incondicional.

En las buenas y en las malas, ellos estuvieron aún con las deficiencias en el juego del equipo. Ellos alentaron y perdieron sus voces por el grito sagrado que nos caracteriza. Siempre fueron más que el rival a pesar de que estaban a una mayor distancia de la sede elegida por la organización de la Copa Mundial de la FIFA. Llegaron a Rusia con una ilusión y volvieron a caer en el intento de alegrarse por el título que se nos escapa cada cuatro años desde 1986.

Moscú. San Petersburgo. Nizhny Novgorod. Kazán. Todos esos escenarios se pintaron de nuestros colores patrios. Fuimos locales en los cuatro partidos que duró la estancia en Rusia 2018. El país no se levanta de su crisis económica y aún así, viajan a dar el apoyo de siempre, el que a veces suma y presiona a los rivales. Los hinchas se ganaron el cariño de los rusos. Les sacaron sonrisas. Les hicieron encender los celulares para grabar la locura que genera nuestro querido fútbol argentino.

Ellos ganaron su mundial. El del grito. El de las banderas. El del apoyo incondicional. No es el consuelo de tontos pero merece un reconocimiento. Porque mientras nosotros trabajamos, los jugadores juegan y los dirigentes gestionan, ellos planifican su vida para seguir a la camiseta de la Selección Argentina.

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