SERBIA 0 – BRASIL 2: TROTE Y PROGRESO

Foto: Lucas Figueiredo/CBF

Brasil resolvió sin grandes complicaciones su compromiso superando por dos a cero a una Serbia que fue local. La Canarinha estuvo lejos de brillar pero el talento de sus intérpretes fue decisivo en el score, Paulinho rompió el cero tras gran pase de Coutinho y Thiago Silva mandó a guardar el córner de Neymar liquidando en el complemento. Ahora el Scratch, líder del Grupo E,  se medirá con México en Octavos de Final. Las Águilas Blancas quedaron eliminadas y aunque jugaron de igual a igual nunca estuvieron cerca del triunfo.

El Estadio Otkrytie Arena de Moscú, popular Estadio Spartak, abrió sus puertas por cuarta vez en Rusia 2018 para recibir el cotejo que allí disputaron las Selecciones Nacionales de Serbia y Brasil en el cierre del Grupo E. Las Águilas Blancas, dirigidas por Mladen Krstajic, tenían tres puntos fruto de su triunfo ante Costa Rica y necesitaba vencer para acceder a Octavos de Final. Por su parte la Canarinha de Tite había logrado su primera victoria frente a los Ticos y solo precisaba una unidad para mantenerse en el corte clasificatorio.

Los minutos iniciales mostraron a un Brasil encontrando ciertas facilidades para meter a sus volantes en campo rival, sin embargo Serbia tardó poco en rearmarse y fue quien terminó empujando al Scratch hasta el círculo central. Las Águilas Blancas estaban dispuestas a intentar un cotejo de igual a igual y para colmo la temprana salida de Marcelo, en diez minutos, pareció impactar en un conjunto sudamericano que quedó sin frescura ofensiva.

Serbia era local en un estadio que aplaudía cada avance y silbaba los intentos brasileros, cuya afición estaba silenciada. Pero la inspiración individual pudo más para romper los cercos, y la Canarinha tuvo la primera con el unipersonal de Neymar que terminó con gran zurdazo desviado en buena reacción por Vladimir Stojkovic.

Hubo un factor que explica el score final de la etapa inicial, y es la inspiración. Serbia tenía el empuje y las ganas, pero a Brasil le alcanzó el talento de un Philippe Coutinho que metió un excelente pase habilitación entre el sector izquierdo del fondo serbio; Paulinho rompió líneas a la carrera y llegó con lo justo a tocar la bocha de derecha mandándola a guardar por sobre Stojkovic. Con poco rompió el cero la Verdeamarela, a diez del descanso, pudiendo estirar con el venenoso derechazo de Neymar que terminó lloviendo en el techo de la portería rival.

Para encontrar la primera opción clara de las Águilas Blancas debemos saltar hasta el arranque del complemento, allí Adem Ljajic ejecutó un gran centro al punto penal que Miranda casi transforma en autogol en su intento de despejar por sobre el larguero. Serbia creció futbolísticamente apoyándose en la capacidad de Dusan Tadic y encontró dos más para igualar en la potencia de Aleksandar Mitrovic; en la primera Thiago Silva rebotó sobre la línea y la segunda fue un cabezazo sin dirección a posición de Alisson.

Brasil encaró el complemento con mucha tranquilidad, sin cambiar de ritmo ni tampoco incómodo con la idea de presionar recién en mitad de cancha. No creó grande situaciones (Stojkovic le bloqueó con la rodilla una a Ney) y sostuvo las ofensivas con los embates individuales de Neymar, Coutinho y Gabriel Jesús, al menos hasta lograr liquidar el pleito en veinticuatro minutos. Neymar ejecutó el tiro desde la esquina izquierda y Thiago Silva se movió con facilidad en el área serbia hasta anticiparse en el primer poste metiendo el potente cabezazo a gol. Dos a cero para el Scratch.

Lo que quedó de partido fue la búsqueda de llevarse al menos un gol por parte de las Águilas, sin embargo Brasil se mostró muy sólido oxigenándose siempre con la pelota.

Ganó bien la Canarihna, triunfó por segunda vez consecutiva y cerró la primera fase líder del Grupo E con siete unidades, dos más que Suiza y cuatro por encima de Serbia. Ahora Brasil deberá medirse en Octavos de Final contra México, el próximo lunes en Samara. ¿Será el Tri que superó a Alemania o aquel goleado por Suecia?

Fue todo para Serbia en esta Copa del Mundo y aunque logró hacerle sentir el rigor a un rival superior, nivelando las acciones, nunca estuvo demasiado cerca de conseguir la victoria que necesitaba.

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