ARGENTINA – ISRAEL: EL DÍA QUE MARADONA LOGRÓ LA PAZ

El conflicto entre Israel y Palestina ya lleva siete décadas sin resolverse. Terminada la Segunda Guerra Mundial se decidió partir el mapa para que una parte le corresponda a los judíos y la otra a los árabes motivos por los cuales la lucha aún continúa. No obstante, el fútbol siempre fue instrumento de paz y, ante la reciente suspensión del encuentro que iba a disputar Argentina el 9 de junio en Jerusalén, recordamos aquella jornada donde Diego Maradona generó admiración en el Muro de los Lamentos sin distinción de razas ni de religiones.

El combinado Albiceleste se preparaba para Italia 90 donde debía defender el título obtenido cuatro años atrás, en tierras aztecas, frente a Alemania. Carlos Salvador Bilardo, entendido en no fallar frente a ciertos eventos que le trajeron suerte, decidió repetir la experiencia previo a México 86 y viajó hacia el continente asiático para medirse ante los Nibjeret.

Una vez que el seleccionado nacional pisó Jerusalén, todo cambió. La revista «El Gráfico» destacó en ese entonces: «Los ojos bien abiertos, las caras invadidas de asombro. Por estas tierrras acaba de pasar Diego y ha logrado que la paz se imponga, ha conseguido el milagro de abrir una sonrisa en estos rostros cerrados por el horror de mil batallas. Lo miran judíos y palestinos. Algunos se animan y se le acercan. Otros aplauden. Han visto la magia de su fútbol, el mensaje universal que parte de la gambeta increíble y sus amagues».

Maradona caminaba rumbo al Muro de los Lamentos y la publicación semanal de aquél entonces se preguntaba: «¿Cómo es posible, Dios mío, que estos hombres sean capaces de dar amor si viven del odio?». El 10 del equipo de Bilardo había calmado los ánimos. El dueño de la pelota lograba que no haya diferencias, al menos por un rato.

Aquél amistoso se disputó en Tel Aviv y ganó Argentina 2 a 1 con goles del mismísimo Diego y otro de, tal vez, su mejor partenaire: Claudio Caniggia. Italia 90 los esperaba y ellos se fueron, dejando felices a todos por un rato con su estadía en un lugar por el que todavía se disputan con muertes inexplicables.

El fútbol dio una vez más otra muestra de paz. Así como Inglaterra y Alemania tuvieron una tregua durante la Primera Guerra Mundial en la que jugaron al fútbol, el seleccionado Albiceleste paró la locura por un rato en el olvidado 1990. Veintiocho años después Israel y Argentina tuvieron que suspender un partido porque el odio volvió a vencer al deporte sin saber que, durante 90 minutos, veintidós protagonistas son capaces de apaciguar cualquier tipo de conflicto, cualquier tipo de dolor, y por el hermoso hecho de patear una pelota.

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