CONTADOR MUNDIAL: 23, EL PEOR DE TODOS

Foto: Getty Images

El Contador Mundial de Vermouth Deportivo sigue utilizando la cantidad de jornadas restantes para Rusia 2018 como disparador de historias. Hoy nos meteremos en un Seleccionado Campeón del Mundo buscando discernir entre el bien y el mal, tomando como ejemplo paradigmático un jugador amado por su afición y detestado por prácticamente todos los rivales. Aquí algunas líneas sobre Marco Materazzi, ese aguerrido central que luciendo el número 23 se transformó en el único defensor italiano en convertir gol durante una Final del Mundo.

Marco Materazzi nació el 19 de Agosto en 1973 en Lecce, Italia, y con 22 años realizó su debut profesional como futbolista con la camiseta del AC Perugia. Pasó por el Everton inglés y nuevamente al Perugia antes de encontrar su lugar en el mundo del fútbol: El Inter de Milán. Con la casaca Nerazzurri disputó 258 cotejos a lo largo de diez años y convirtió 25 goles, allí ganó 5 Scudettos, 4 Copas Italia, 3 Supercopas Italia, 1 Champions League y 1 Mundial de Clubes.

Su debut con la Selección Italiana de Fútbol llegó en el año 2001 bajo la conducción técnica de Giovanni Trappatoni, fue regular del primer equipo hasta 2008 disputando en medio 41 cotejos. Su debut Mundialista ocurrió en Corea Japón 2002, ingresando desde el banco en el segundo compromiso italiano de Fase de Grupos ante Croacia. No disputó más minutos en aquella Cita Máxima.

Ya en Alemania 2006 arrancó como suplente durante los tres partidos de Primera Fase e ingresó en el tercero de ellos, ante República Checa, en lugar del lesionado Alessandro Nesta. Matrix, como lo apodó la afición, entró al minuto 17 y nueve más tarde anotó su primer gol con la casaca Azzurra. Y (por poco) no salió más en lo que quedó de torneo.

Fue titular en el agónico triunfo ante Australia por Octavos de Final, con el penal anotado por Francesco Totti en el quinto minuto de adición, pero una indiscutida expulsión lo dejó afuera de la goleada 3 a 0 frente a Ucrania en Cuartos de Final. Regresó al Primer Equipo formando parte del once titular que doblegó al local Alemania con los dos goles en el segundo tiempo extra.

Llegó la gran Final ante la Francia de Zinedine Zidane y Marco Materazzi estuvo nuevamente presente en el once titular de su país participando de forma directa en las situaciones más recordadas del cotejo. En apenas seis minutos le convirtió a Florent Malouda el claro penal que Zidane transformó en gol con una épica pinchada de bola.

Pero Matrix tendría revancha diez minutos más tarde, Andrea Pirlo ejecutó el tiro desde la esquina derecha que Materazzi cabeceó con espectacular impacto ganándole el salto a Vieira y superando las resistencias de Barthez y Ribéry. Aquí hacemos un punto, ya que nunca antes un defensor había convertido para Italia durante una Final del Mundo, y eso que la Azzurra jugó varias.

En 1934 los goles del triunfo ante Checoslovaquia fueron convertiros por los delanteros Raimundo Orsi y Angelo Schiavio. En 1938 las dianas del 4 a 2 ante Hungría llegaron dos veces por el delantero Silvio Piola y otro par a cargo del también atacante Gino Colaussi.

El descuento en la derrota por 4 a 1 ante Brasil en México 1970 fue obra del delantero Roberto Boninsegna mientras que en España 1982 el tercer Título Mundial de Italia, 3 a 1 a Alemania Federal, se construyó con los goles de dos delanteros y un volante: Paolo Rossi, Marco Tardelli y Alessandro Altobelli.  Por último todos recordamos que la Final de USA 1994 terminó igualada sin goles.

Pero volviendo al 2006 Materazzi había empatado el partido haciendo historia con su segunda y última diana convertida jugando para su país. Los 90 terminaron uno a uno dando lugar a los dos tiempos extras; sobre el ocaso del primero llegaría el histórico cabezazo de Zinedine Zidane a Marco Materazzi, situación que Horacio Elizondo no dudó en juzgar con merecida roja al francés.

Y aquí la disforia, el eje movido. La música que golpea al ruido, la lírica ensuciando, aquello que naturalmente debió ser al revés. Era el último Mundial de Zidane, que había brillado durante la Copa alcanzando un rendimiento espectacular ante Brasil. Pero el excelentísimo héroe fue más humano que nunca, cayó en los artilugios del villano y se sacó solito. Materazzi contaría más adelante que propinó todo tipo de palabras fuertes contra el astro de Marsella, incluso él mismo participó del culto que se hizo sobre esa jugada.

La Final de Marco no quedó ahí, ya que también convirtió su penal con gran zurdazo cruzado en la serie que terminaría consagrando a la Italia de Marcelo Lippi. Cuarta Copa Mundial para los Azzurros.

Así fue como un defensor central alto y tosco, reconocido principalmente por su fuerza física y tildado por muchos como carnicero se transformó en el héroe de una nación logrando lo que nunca nadie antes contribuyendo a una tremenda tradición futbolera.

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