«OJALÁ ALGÚN DÍA PUEDA JUGAR CON LA CAMISETA DE CAMBACERES»

La vida deportiva de Lucas Pratto ya lleva varios desafíos en su haber desde sus comienzos en Cambaceres hasta la llegada a River Plate en 2018. Los once millones de dólares que pagó el Millonario se forjaron con una infancia humilde pero llena de amigos y sueños. Su hermano Leandro fue su protector después de la separación de sus padres mientras que su madre –Daniela- se esforzó para que no le faltara nada al chico con su trabajo de empleada doméstica y venta de ropa.

En la familia del Oso había carencias. No nació en una cuna de oro y por eso la mamá hacía maravillas para darle los gustos al niño como mandar a fabricar los botines –que en esa época (y ahora también) eran caros- a una zapatería del barrio a un precio de 25 pesos los negros y 30 de cualquier otro color. El joven tenía sus pretensiones y los pedía blancos con la pipa roja.

Era un chico normal que iba en bicicleta al colegio por la mañana, regresaba a su casa y luego caminaba dos docenas de cuadras para tomar un colectivo hacia Ensenada. Una hora de viaje de ida y otra de vuelta tenía Lucas para entrenar en la séptima de Camba. Recién volvía a las nueve de la noche y el joven debía mentirle a su madre sobre la inexistencia de deberes para comer, acostarse y descansar un poco.

Su estancia en las inferiores del Rojo de Ensenada coincidieron con un “profe” que era conocido de Gabriel Palermo, hermano de Martín que ya jugaba en Boca Juniors. Sin avisarle el club de “destino” viajó a Casa Amarilla, se encontró con Alfredo Altieri, en aquel tiempo coordinar de divisiones menores del Xeneize, y se probó de delantero aunque en ese momento jugaba de mediocampista. Hizo una buena práctica y continuó a prueba. El chico volvió con una gran emoción y hasta hizo llorar a su madre con la noticia.

Su amor por Cambaceres no es novedad. Pratto sigue constantemente la realidad de la institución tanto deportiva como social. En diciembre del 2017, el hombre nacido en La Plata organizó un partido a beneficio junto a Lucas Wilchez, otro jugador con pasado en el Rojo, para recaudar fondos y alimentos que beneficiaron al club de Ensenada. El Oso no olvida sus raíces y eso está claro.

VD: ¿Hace cuánto tenías ganas de volver a Cambaceres?

LP: Hace mucho tenía ganas de venir. Toda la gente del club sabe lo que quiero a Cambaceres porque mi hermano jugó acá porque yo también hice inferiores. Fue importante tener como inicio al Rojo porque me enseñaron a cómo ser como persona. Me gusta venir a ver los partidos, me gusta mucho el ascenso.

VD: ¿Qué significa el Rojo de Ensenada para vos?

LP: Significa mucho. Es amistad, me enseñaron valores de cómo trabajar duro y ayudar a los compañeros. Por eso me pone feliz estar acá y me gustó mucho jugar con algunos de los chicos que hicieron inferiores conmigo. Es familia y por eso queremos recuperar a la gente para que se acerque al club. Siempre fue un escape de mi realidad, el venir a entrenar, pasarla bien con mis amigos. Tengo los mejores recuerdos. Pisar las calles de Ensenada, recordar esos momentos de cuando era joven. Es muy lindo. Nunca dejé de seguirlo. Siempre miro el instagram, la página oficial y el Facebook de Revista Tribuna Roja.

VD: ¿Cómo viste al club en tu regreso?

LP: El estadio está casi igual. La cancha está un poco mejor que hace muchos años. También sabemos que el club está con problemas y la idea es ayudar. Con Lucas (Wilchez) quisimos darle una mano a la institutición en lo económico y en lo social con el partido a beneficio. Necesita mucha ayuda y logramos aportar nuestro granito de arena.

VD: Fuiste a ver a Camba y le ganó 4 a 0 a Sportivo Barracas, vas a tener que volver pronto…

LP: Me parece que tendré que venir seguido para que gane.

VD: ¿Algún día podremos verte con la camiseta de Cambaceres en la primera?

LP: Ojalá pueda jugar con la camiseta. Si se da la posibilidad no me gustaría jugar solo cinco partidos, quiero que sea un año y espero que se cumpla.

VD: Sabés que con cada transacción de un país a otro le dejás dinero al club, ¿qué te genera eso?

LP: Es un orgullo. Ojalá que lo que ingresa de cada pase mío a otro club se utilice para mejorar el club y las instalaciones porque realmente lo necesita. Espero que siempre ocurra esto para ayudar desde un lugar diferente a la institución.

VD: ¿Qué le deseas a Cambaceres para el futuro?

LP: Que el club recupere su verdadera identidad. Yo pasé la mejor época de Cambaceres como institución cuando estaba en la B Metro. Teníamos un colectivo que pasaba por La Plata y nos llevaba a entrenar, teníamos lugar para entrenar y hasta una cancha de inferiores para trabajar. Que haya tranquilidad para los juveniles, canchas en estado, vestuarios para cambiarse. Cosas que hoy no tiene.

VD: Hoy estás en River pero imagino que a Vélez le guardás un gran cariño por haber salido campeón, ¿no?

LP: En Vélez fui campeón y tuve grandes momentos. Es un club que siempre querré porque me trataron muy buen y cada vez que voy me hacen saber el cariño. Pero también en la Universidad Católica logré títulos. Los dos años en Atlético Mineiro fueron espectáculares, hice muchísimos goles y fue ahí cuando me llevaron a la Selección. En San Pablo fuimos irregulares pero a nivel colectivo anduvimos bien más allá de algunos problemas dirigenciales.

Los números de Lucas Pratto en la Selección son sorpresivos. Mucho se habla del aprovechamiento de las oportunidades en la Albiceleste por parte del futbolistas y el Oso demostró estar a la altura con dos goles en tres partidos (ante Venezuela y Colombia). Fue el delantero con más tantos convertidos en las Eliminatorias Sudamericanas para Rusia 2018 después de Lionel Messi (7). El cambio de entrenador (Sampaoli por Bauza) lo dejó afuera de consideración pero él no pierde las esperanzas de volver a vestir la casaca de su país.

VD: ¿Todavía está la fe de jugar el Mundial?

LP: Soñar, sigo soñando con la selección. Mi nivel sigue siendo bueno, estoy tranquilo por eso. Espero que este semestre pueda hacer un buen trabajo para que me tengan en cuenta. La Selección tiene a los mejores jugadores del mundo y a su vez, hay una gran oportunidad para obtener un título de una vez por todas. Se merecen lo mejor.

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