BARRACAS CENTRAL 3 – ALMIRANTE BROWN 1: MÁS QUE FRAGATA, FUE EL TITANIC

Imponente fue el repertorio del Mirasol durante una hora en Luna y Olavarría. Firme, convincente, a todo vapor iba el elenco de Eduardo Pizzo en el sur de la Capital Federal. Sin embargo, pecó de soberbia y no llegó a destino. El Camionero fue un témpano que dejó helado al conjunto de Isidro Casanova, lo doblegó en menos de treinta minutos, y le ganó 3 a 1 hundiendo por completo a la Fragata que emuló al Titanic en el Claudio «Chiqui» Tapia.

Fue inexplicable la catástrofe de Almirante Brown. Pasó de llevarse los flashes del lujo al silencio total de sus jugadores que se retiraron del estadio sin dar declaraciones. Barracas Central, al igual que hizo con el otro rival que pelea el descenso, arrancó perdiendo. Sin embargo, repitió la misma historia que tuvo con Villa San Carlos, y en la segunda parte se quedó con un triunfo que costará justificar.

El primer tiempo arrancó a puro voltaje y luego entró en un pozo. Llegando a la media hora inicial, Cristian Nuñez tuvo una situación clarísima pero Agustín Gómez desvió con sus pies el remate del «Ogro» en pleno área chica. El Mirasol tuvo pronta revancha y a los 34 minutos, Diego García sacó un potente remate que terminó significando el 1 a 0 parcial para la visita.

Barracas Central, golpeado, fue en búsqueda del empate pero no pudo concretar ninguna de las dos situaciones que generó. Cuando iban 37, Juan Martín ejecutó un tiro libre que devolvió el travesaño de Joaquín Mattalía. Sobre el epílogo, fue el mismísimo arquero de Almirante Brown quien le arruinó el tanto al «Chueco», Matías Sproat, que había tenido un interesante primer tiempo.

La complementaria fue un capítulo más del libro de Dante Panzeri, «Fútbol, dinámica de lo impensado». La Fragata creó en menos de un cuarto de hora, cinco situaciones clarísimas que ni el Barcelona las hubiese generado ante un rejunte de jubilados. La diferencia claramente estuvo en que el Mirasol no concretó ninguna de ellas. Raro, durísimo de entender, y posiblemente ni siquiera viendo el replay la gente lo crea.

A los 37 segundos de comenzada la última mitad, Núñez fusiló a Gómez y el arquero desvió el remate. Cuando iban 2 minutos, el guardameta le sacó un tiró de carambola a Ignacio Colombini. Raudamente las yemas del portero local le impidieron el grito a Sebastián Carruega. El reloj marcaba nueve clavados y, de manera inexplicable, Colombini desperdiciaba un contragolpe que en cualquier otro ámbito hubiese sido letal. Pero si algo le faltaba a la escuadra de Isidro Casanova fue que el «Ogro», en pleno rectángulo menor, la cuelgue por arriba del travesaño.

Alejandro Nanía entendió que, más allá del infortunio del rival que iba a estar toda la tarde fallando contra su arco, era hora de cambiar. Y el ingreso de Diego Galeano le cambió por completo la cara al dueño de casa que salió del momento asfixiante y partió al medio a la Fragata. Apenas pasó ese cuarto de hora, Juan Martín emparejó las acciones con un bombazo que golpeó anímicamente a los de Pizzo.

Después, desarticulado, el Mirasol regaló la pelota, los espacios, se fragmentó en mil pedazos y fue un equipo sin alma. Galeano a los 23 puso el 2 a 1 con un golazo, hamacándose y clavándola contra el palo más lejano de Mattalía. El ex Los Andes hizo uno más con otra exquisita definición y se perdió dos tantos por goloso, por querer bailar a un rival que moralmente estaba abatido.

Barracas Central ganó 3 a 1 y se prende en los puestos del Reducido. Almirante Brown fue una Fragata que se transformó en el Titanic. Tuvo todo para llegar a buen puerto y convertirse en buena noticia pero pagó carísimo un abanico de errores que lo partieron al medio quedando sus pedazos sumergidos en el agua y próximos a hundirse. Por el momento el salvavidas de la permanencia es de un punto aunque deberá remar mucho para no sumergirse por completo en las profundidades de la tabla de los promedios.

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