CENTRAL BALLESTER 2 – VICTORIANO ARENAS 3: PARA COMERSE LAS UÑATES Y ALGUNAS COSELLI MÁS

Fue un partido de dientes apretados. Todo el mundo se mordió las uñas en Malaver y Posadas pero más de uno se comió una mano y hasta algunos llegaron a los codos. En un cotejo con diez amonestados, dos expulsados, una roja en el banco de suplentes local, tumultos y un final con demasiada rosca, el CAVA derrotó al Canalla en cancha de Colegiales por 3 a 2 para afirmarse en lo más alto del campeonato de la Primera D.

Central Ballester tenía la oportunidad de quedar como único puntero y desbancar a un Victoriano Arenas que no quería soltar semejante posición de privilegio. En la previa pintaba para partidazo y lo terminó siendo. Pero además tuvo condimentos de todo tipo y color porque tanto afuera como adentro de la verde gramilla hubo aspectos para destacar.

La visita arrancó con todo en Munro. Iban 120 segundos del comienzo cuando Nahuel Gómez a colocar estuvo cerca de abrir la cuenta. En la acción siguiente, fue Enzo Iván Comino quien le arruinó la conquista a Jonathan Smith. Y a los 10 minutos, el equipo de Sergio Geldstein y Luis Ventura tuvieron la gran oportunidad para romper el cero. Jonathan De Oto sancionó un penal en favor del CAVA que, hasta ese entonces, era más que el Canalla.

Gómez, desde los doce pasos, disparó hacia la derecha de Comino. El esférico dio en el palo, en la espalda del guardameta, y cuando se generó un tumulto en la línea de gol todo se desmadró. La visita festejó la conquista, los locales protestaron por la infracción, y finalmente el colegiado terminó dando tiro libre en defensa. Y si algo le faltaba a los de Valentín Alsina era que la escuadra de Mariano Hernández y Luis Orquera se pusiera en ventaja cuando ellos no había podido lograrlo.

Iban 19 minutos de la etapa inicial y Central Ballester tenía un tiro libre bien esquina. Sin embargo no era imposible para Lucas Uñate, de exquisita pegada. El delantero acarició la bola con muchísima rosca y la pelota terminó colándose a espaldas de Lucas Véliz para marcar el 1 a 0 favorable al nuevo puntero que tenía, en ese entonces, la Primera D. Pero Victoriano Arenas no sólo caía en el tanteador en ese instante. En uno de los tantos roces que hubo tras el festejo, Gómez le pegó sin pelota a un rival y dejó a la visita con diez jugadores.

CAVA, en desventaja numérica, puso garra, dejó lo que tenía que dejar dentro de la cancha y demostró que se podía jugar en equipo. Así, la contienda nunca fue desperaja, y encima consiguió igualar el asunto cuando pasada la media hora, Matías Coselli empujó una pelota contra el primer palo. El 1 a 1 era justo en Munro, pero el clima cada vez estaba más espeso. Amarillas por doquier, insultos y, sumado a todo ello, un partidazo en el que ninguno de los dos quería resignar nada.

Antes de irse al descanso lo tuvo el elenco de Geldstein – Ventura con un zapatazo de Gustavo Toloza que salvó Comino con la cara. También pudo irse en ventaja la escaudra de Hernández – Orquera pero Brian Fassone no supo aprovechar el mano a mano. Así marcharon a los camarines con un 1 a 1 que prometía ser más electrizante en la complementaria.

Victoriano Arenas le jugó de igual a igual a su oponente sin importar la diferencia numérica. Central Ballester, cayó constantemente en offside, no encontraba los caminos y encima agotaba todos los cambios. Fue esa hombría de la visita, ese empuje, ese alma el que lo llevó a dar el paso hacia adelante. Y a pasada la media hora de la etapa final, Toloza le ganó la posición a Fernando Gelenchir, envió el centro al corazón del área y allí estaba Milton Castagna para anotar en favor de los de Valentín Alsina.

El local no pudo recuperarse de semejante cachetazo y 120 segundos después durmió la siesta en un avance de su contrincante para que Coselli esquive a Comino y marque el 3 a 1. A los 36 minutos, De Oto expulsó a Sebastián Ybares por una protesta desairada. Ya eran diez contra diez, era todo palo y palo, y el clima estaba en estado de ebullición. Uñate descontó con un tiro libre mayestático en tiempo de descuento y el final fue para alquilar balcones. Pero el Canalla no lo pudo empatar en la última jugada porque el remate de Santiago Correa Cah fue desviado con la cara de un rival en la línea.

Central Ballester intentó con toda su artillería en los instantes finales sin tener fortuna. Tal vez hubiese sido necesario ese empuje durante los noventa minutos para no ser superados por un Victoriano Arenas que lo derrotó por 3 a 2 y quedó bien solito en la punta de la D. Claro que después de comerse las uñas, llegó la hecatombe. Y el final terminó entre patadas, empujones e insultos que demuestran que CAVA ganó una final. Y que también dejan a la clara lo mal que está el fútbol argentino.

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