RACING 3 – LANÚS 1: EL SALÓN CENTURIÓN

Por: Marcelo Patroncini

La Academia levanta vuelo y disfruta de todos los lujos. Como si fuese el salón Centurión de una conocida tarjeta de crédito que te ofrece todos los placers, el equipo de Eduardo Coudet es una máquina de baile y brillo que sumó su tercer triunfo al hilo mostrando pasajes de un fútbol excelso. Su última víctima fue el Granate, por 3 a 1, en otra inolvidable noche de Avellaneda.

Racing juega a un fútbol indescriptible. A priori hubo un notable acierto en el mercado de pases pero también hay mérito en los jugadores que ya estaban durante la era Diego Cocca y se potenciaron en este receso. Lanús, que arrancó con todo en el Cilindro, fue desactivado rápidamente por un rival que inexplicablemente mantiene un ritmo voraz durante toda la contienda.

Iban algunos segundos de juego nomás cuando Nicolás Thaller castigó contra la meta de Juan Agustín Musso. El arquero de la Academia cacheteó la pelota que dio en el travesaño, en su espalda, y se perdió en el tiro de esquina. Prontamente fue Lautaro Acosta quien le ganó considerablemente en velocidad a Alejandro Donatti y el ex Boca Unidos de Corrientes lo derribó dentro del área. Era penal pero Germán Delfino no lo cobró. El dominio era Granate pero, a partir de ese momento, todo fue del local.

En los 80 minutos restantes, Racing fue una maquinita, un relojito suizo. Neri Cardozo corrió, cortó, desplegó. Nery Domínguez no se quedó atrás. Los laterales, embanderados en Renzo Saravia y Alexis Soto hicieron de las suyas. Y en ofensiva, cuando combinaron Lautaro Martínez con Ricardo Centurión, el tema fue explosivo.

Antes de la media hora de juego, los del «Chacho» Coudet abrieron la cuenta. Donatti saltó más alto que todos en un tiro de esquina y conectó de cabeza la pelota parada para estampar el 1 a 0. Lejos de replegarse, la escuadra blanquiceleste fue por más pero Esteban Andrada le tapó un gran remate a Lisandro López. Y en el área contraria, la única aparición de Lanús fue un doble intento de Alejandro Silva que contuvo Musso con creces.

Si al cabo de los 45 minutos iniciales la Academia había sido más, la complementaria fue igual pero elevado a la enésima potencia. Porque se despertó Matías Zaracho y además los cambios rindieron de manera óptima. El Granate fue una sombra, no apareció, y lo pagó carísimo.

Martínez, otra vez visto por Jorge Sampaoli en el Cilindro, tuvo tres oportunidades para estirar la diferencia. Un cabezazo que se fue desviado, un fortísimo remate que salvó Andrada con el botín, y un centro pasado el cuarto de hora que empujó de frente al arco pero el guardameta desactivó dando rebote. Eso sí, para capturar el rechazo, estaba Ricardo Centurión que solamente acarició la bola contra el fondo de la red y clavó el 2 a 0.

No terminó de acomodarse Lanús que Racing ya le metió el tercero. En otra formidable acción personal de Martínez llena de control y de llevarse la marca, terminó descargando para el ingresado Augusto Solari que, en soledad, puso el tercero. Iban 21 minutos de la segunda parte y el dueño de casa brillaba a más no poder.

Cambios, ovaciones, y Enrique Triverio que desperdició tres ocasiones netas para anotar el cuarto. Todos probaban, Centurión ponía la pausa, el baile, la bicicleta y hasta el inflador. Cardozo, a todo esto, continuaba corriendo. Y los de Ezequiel Carboni solamente consiguieron descontar por intermedio de una pelota parada que conectó Román Martínez a quince del final aunque el pleito ya estaba liquidado por donde se lo mire.

Lanús fue una sombra respecto a lo que mostró el domingo pasado frente a River. Y mucho de eso tuvo que ver este Racing versión Coudet que lo aplastó 3 a 1 con un nivel de juego superlativo. Abróchese los Centuriones que el equipo está levantando vuelo a pura potencia.