PLATENSE: LA DIFERENCIA ES-COLTA

Un punto. Sólo una unidad separa al Calamar de la cima del campeonato de la Primera B Metropolitana y arrancar el año derrotando a Defensores de Belgrano en el Bajo Nuñez puede ser el envión anímico para que los dirigidos por Fernando Ruíz potencien esa ilusión de volver al Nacional B.

Cuánto se estará lamentando Platense ese fatídico cotejo ante UAI Urquiza, hoy líder del torneo, en el que hubo un total dominio del Marrón pero el Furgón se terminó llevando los tres puntos en una jugada completamente aislada. Cuán caros son los empates con Sacachispas y Villa San Carlos, último y anteúltimo en la tabla de los promedios. Qué sabor amargo le seguirá quedando al plantel después de una mediática caída con Barracas Central donde el problema mayor de ese entonces fue el hurto que sufrieron algunos jugadores en los vestuarios con posterior denuncia en la comisaría.

Más allá de esas billeteras que faltaron en Luna y Olavarría, al Calamar le quedaron 20 puntos en el camino que hoy no le permiten gozar de la cima. No obstante la cercanía con el puntero y la racha de cuatro triunfos al hilo como ya supo hilvanar entre septiembre y octubre del 2017, potencian el sueño. En sus últimas cuatro victorias convirtió 10 goles y le metieron solamente uno lo cual habla a las claras del buen momento que está teniendo Jorge de Olivera tras algunas fallidas actuaciones como por ejemplo con Estudiantes de Buenos Aires.

Seguridad en el fondo, eficacia en ofensiva, Platense tiene por delante el durísimo compromiso de recibir a Atlanta en Vicente López y luego, entresemana, visitar al Lila en Villa Soldati. La mente del Marrón está puesta en seguir sumando y tal vez, para el feriado de carnaval, ya no haya diferencia y tampoco se hable de un escolta que se viene con todo hacia arriba.

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