DEFENSORES 0 – PLATENSE 1: PARA GANAR, HAY QUE SUFRIR

Platense transpiró para ganarle a Defensores en el Juan Pasquale. El Calamar aprovechó una mala salida de Albano Anconetani y una definición de Facundo Curuchet para alcanzar el gol necesario y quedar a un punto del puntero UAI Urquiza pero no lo liquidó y terminó sufriendo. El Dragón fue pura entrega sobre el final y se perdió varias chances para el empate. Fue un partido caliente.

Las emociones no escasearon en el Bajo Nuñez. El arranque no dejó a un dominador nato pero sí situaciones de peligro. Empezó y avisó el Marrón con un centro con dirección al arco de Agustín Palavecino y continuó con el único tanto de la noche: centro de izquierda a derecha de Juan Infante, mal cálculo de Anconetani y aparición por el segundo palo de Facundo Curuchet. La respuesta rápida del Rojinegro llegó pero sin la misma efectividad que su rival a través de un cabezazo de Fernando Enrique que De Olivera envió al córner. Fue un ida y vuelta constante hasta el final del primer tiempo con la gran figura de Hernán Lamberti en la recuperación y distribución de la pelota en la visita.

Los ingresos de Ezequiel Aguirre y Marcos Giménez le dieron más control del juego a los locales que se lanzaron al ataque y, por consecuencia, dejaron espacios para las contras de los dirigidos por Fernando Ruiz. El partido se detuvo casi tres minutos por unas bengalas y unos hinchas subidos al alambrado pero se reanudó sin problemas. Aguirre fue el hombre que más intentó con remates desde afuera del área para el equipo de Fabián Nardozza que también contó con dos cabezazos claros de Luciano Goux y uno del Pájaro Miranda. El visitante aprovechó los huecos y tuvo las oportunidades para liquidarlo en los pies de Diego Tonetto (tiro libre en el travesaño) y Palavecino (mano a mano con Anconetani). El club de Vicente López sufrió hasta el final por no saber cómo finalizar el pleito pero sumó tres puntos para soñar.

Fue la mejor manera de comenzar el año para Platense. Una victoria ante otro de los candidatos y de visitante para acumular cuatro seguidas y pisarle los talones a la UAI Urquiza. No le resultó nada fácil al Calamar por sus ineficiencia para liquidarlo y el acoso del epílogo del Defensores que dejó todo para un empate que no llegó. Para ganar, hay que saber sufrir.

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