RACING: «JAMÁS EN MI VIDA PENSÉ QUE RACING IBA A ESTAR 35 AÑOS SIN SALIR CAMPEÓN»

Las radios gritaron su gol y en el epílogo no dudaron en decir «Argentina campeón» cuando en verdad el título lo llevaba el Racing Club de Avellaneda para toda la República. Juan Carlos Cárdenas quedó en la historia grande del fútbol criollo cuando a los 11 minutos del segundo tiempo sacó un violento zapatazo de 30 metros que se incrustó en el ángulo superior derecho del arco de John Fallon. La Academia derrotó, con esa conquista, al Celtic de Escocia y alzó el primer campeonato mundial para un país que celebró semejante hazaña aquél 4 de noviembre de 1967. A 50 años de la inolvidable gesta, conversamos desde Vermouth Deportivo, con el «Chango» que no dudó en recordar el pasado y opinar sobre el presente del club que lo marcó para siempre.

Vermouth Deportivo: ¿Cómo se vive este medio siglo del título mundial de la Academia?
Juan Carlos Cárdenas: Primero me parece increíble. Fueron 50 años que disfruté mucho, fue una gran demostración contra un buen equipo. Éramos grandes compañeros y quedamos para siempre en la historia de la gente futbolera que siempre, de alguna manera, siempre están felicitándonos y es una constante.
VD: Cuenta la historia que Humberto Maschio te gritó «pegale, Chango» y le pegaste nomás…
JCC: No, todos lo hacen tan fácil que parecería que el fútbol es tan sencillo, tan simple, y no es tan así. El fútbol es un arte que hay que jugarlo, interpretarlo. Uno tiene que saber lo que debe hacer adentro de una cancha. Si fuera todo tan fácil que agarrás, la parás y le pegás, serían todos jugadores de fútbol. Los que tuvimos la suerte de estar en la alta competencia somos muy pocos, somos elegidos y yo fui uno de ellos que tuve la suerte de interpretar lo que es el fútbol de la alta competencia así como estar en torneos internacionales que no cualquiera lo gana.
VD: ¿Soñás con ese gol todo el tiempo?
JCC: Yo he hecho muchos goles muy importantes pero ese fue muy significativo porque fue el primer título mundial, cómo no tenerlo en el recuerdo. Yo soñé con ser jugador de fútbol, con ser campeón, y con tener esa cancha con toda esa magnitud. Lo pude lograr y yo fui uno de esos elegidos de la vida como son otros. Me han felicitados muchas personalidades por esa hazaña. Se habla siempre que el «Chango» hizo el gol pero se debe hablar del famoso equipo y, por supuesto, de los grandes compañeros que tuve.
VD: Aquella final fue calificada como «la Batalla de Montevideo». ¿Cuán duro fue el encuentro?
JCC: En estos tiempos los partidos eran así, duros, y más que sabíamos que íbamos a un reducto donde iba a ser difícil para nosotros porque teníamos a toda la gente en contra salvo a las 25 mil personas que fueron de Racing. A mí me sorprendió que el Celtic jugara de forma tan grotesca porque era un gran equipo que había eliminado al Inter en Europa y, por primera vez, Escocia y la zona británica, ganaba un título mundial de clubes en Europa. Pero me sorprendió que ellos se pusieran nerviosos porque fue un paritdo fuerte, duro, como son las finales en donde hay que ir y meter. Por sobre todas las cosas creo que Racing fue muy inteligente, el equipo fue muy inteligente y más audaz que ellos porque salimos a jugar con tres delanteros más uno de enganche que lo había hecho yo. Y con respecto al partido ellos se equivocan porque cuando estaban perdiendo empezaron a jugar fuerte, a dar patadas, y a nosotros nos convenía porque ya estábamos ganando.
VD: ¿Cómo era ese Racing al cual le llovían elogios por las proezas alcanzadas?
JCC: En su momento, creo que lo dijo Menotti, ese equipo estaba adelantado. Nosotros jugábamos con tres hombres atrás porque el ´Coco´ Basile, que jugaba al lado del cinco, era un medio más y siempre ganábamos en el medio. En ese equipo no se destacó nadie tirando gambetas o un túnel, éramos muy prácticos y jugábamos a una velocidad que generaba vértigo. Tal es así que después aparece la Naranja Mecánica de Holanda y nosotros ya lo habíamos hecho antes. Cualquiera de los tres delanteros hacíamos movimientos sin pelota para favorecer al receptor.
VD: Chango, no sólo hiciste el gol más importante de la historia de Racing, también atajaste un penal. ¿Qué es el mundo Racing?
JCC: A mí en Racing me pasó de todo. En esos tiempos nosotros viajábamos mucho porque estábamos invitados a torneos internacionales como la Conde de Fenosa, la Costa del Sol. La que más recuerdo fue la Conde de Fenosa porque tuve la suerte de conocer a Franco (Francisco) porque nos entregó la copa después de ganar un triangular. Con Racing enfrenté a grandes equipos, tuvimos la suerte de ganarle al Bayern Munich, pude hacerle goles prácticamente a arqueros de la época que eran brillantes como Gilmar, Maier (Josef), a la ´Araña Negra´ (Lev yashin) o Amadeo Carrizo.
VD: Tantas cosas vivió en Racing como que le perdonó al club una deuda cuando se decretó la quiebra…
JCC: Yo dejé ahí una deuda y tuve la suerte de estar participando, y la gente no lo sabe. En el momento más difícil de la quiebra estuve con los que estaban en el gobierno y me llamaban para que opinara sobre lo que estaba pasando.
VD: Entonces se puede decir que estuvo en los momentos más lindos y en los más duros de Racing…
JCC: Sin ninguna duda, siempre estuve en Racing. Estuve en momentos difíciles cuando recién empecé, después vinieron las buenas como todos sabemos. Siempre estuve en Racing, en las buenas, en las malas, en las regulares. Jamás en mi vida pensé que Racing iba a estar 35 años sin salir campeón. Hubo algunos dirigentes que se han abusado del club donde tenían que haber actuado muy bien y se han comportado muy mal, en especial un pelado. Es gente que no sabe lo que es un club. Pero yo estoy orgulloso de haber jugado en Racing y quiero recordar a ´Tita´ (Mattiussi) que, de alguna manera, cuando llegué a divisiones inferiores de Racing es como que tuve una segunda mamá. Ella me ayudó porque yo estaba solo, entonces cómo no tenerla en el corazón.
VD: ¿Qué era Tita para Ustedes que hasta la llevaron a Escocia para la primera final ante el Celtic?
JCC: Nosotros íbamos al departamento de ella. Cuando llegábamos a Basile, que le gustaban las medialunas, ella le traía medialunas. Jugábamos a los dados ahí, al ´Panadero´ (Díaz) le preparaba el té con leche. Y nos esperaba con ese amor, con ese cariño, como si fuésemos los hijos de ella. Entonces juntamos un dinero para llevarla de sorpresa y cuando se lo dijimos ella lloraba y me abrazaba. Es una historia muy rica que mucha gente no lo sabe.
VD: Después de semejantes recuerdos no puede negar que ese zapatazo ante el Celtic fue el más importante de su carrera…
JCC: Ese gol fue el más significativo por la historia. Pero de alguna manera, todos los que hicimos fútbol, tenemos una virtud. Debemos ser intuitivos, tener sorpresa, y tener decisiones espontáneas. Ese gol salió porque fue una decisión espontánea. Tenía opción de pase pero yo vi que adelante mío no tenía ningún escocés y ahí me decido. Tuve la suerte que apunté ahí y salió ahí, como otras veces no salía. Yo sé que ese gol fue para todos porque el mundo futbolero lo ha festejado y me dan demostraciones a cada rato.

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