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RACING: A TRES AÑOS DEL TÍTULO CON COCCA

Foto: http://www.lanacion.com.ar

«Prefiero perder con Independiente pero salir campeón» dijo Diego Cocca en agosto de 2014 cuando recién arrancaba aquél torneo de transición y nadie sabía lo que le depararía el destino. Efectivamente fue derrota ante el Rojo pero la última página de la historia tuvo un final feliz, hace exactamente 3 años, cuando la Academia alzó un nuevo título para su riquísima historia.

La vuelta de Diego Milito al club de sus amores ya imprimía un aire distinto por los pasillos del Racing Club. De hecho, en la fecha inicial, el Príncipe se encargó de anotar un gol que sumado a los dos de Gabriel Hauche le sirvieron al elenco blanquiceleste para derrotar a Defensa y Justicia por 3 a 1 en Florencio Varela.

La ilusión de la Academia se potenció cuando, en la segunda jornada, la Academia derrotó a San Lorenzo de Almagro que venía al Cilindro estrenando el título de campeón de América. Aquella soleada tarde fue favorable para los de Cocca por 2 a 0 con festejos de sus refurezos: Luciano Lollo y Facundo Castillón.

Luego llegó una dura derrota ante Tigre, un ajustado triunfo frente a Arsenal y, en el quinto capítulo, el mencionado cotejo frente a Independiente en el Libertadores de América. Un nefasto arbitraje de Fernando Rapallini fue el decorado de una derrota que puso en tela de juicio al técnico y al arquero, Sebastián Saja. Para colmo de males, el fin de semana siguiente, Racing tropezó con Lanús en el Cilindro y más allá de la bronca que se respiraba en Avellaneda, los cañones también apuntaron al mal desempeño del colegiado, Andrés Merlos.

Para que el sueño de Cocca se transforme en realidad, la Academia debía levantar cabeza justamente ante Boca y en la Bombonera. Y cual destino de la vida, la lluvia suspendió la contienda cuando el equipo blanquiceleste caía por la mínima diferencia ante el Xeneize. Incluso algunos días después el plantel recibió otro duro golpe tras quedar eliminado de Copa Argentina en manos de un Argentinos Juniors que, por ese entonces, jugaba en el Nacional B. Sin embargo, de la noche a la mañana, todo cambió.

El Racing Positivo empezó a gestarse el 22 de septiembre cuando, jugando bien, el equipo empató 1 a 1 con Newell´s. Después llegó la reanudación del encuentro interrumpido contra los de Azul y Oro para que en dos tiempos de 15 minutos, Gustavo Bou, empiece a meterse dentro de los corazones racinguistas. Épica remontada para los de Avellaneda que ganaban 2 a 1 y demostraban tener con qué pelear hasta el final.

Sumado a esa racha vino una goleada por 4 a 0 sobre Belgrano de Córdoba e increíblemente una derrota, en el Cilindro, con Atlético Rafaela. Lo llamativo de aquél cotejo contra la Crema fue que los de Cocca tuvieron seis tiros en los palos y no pudieron anotar goles. Pero ya la mente había cambiado definitivamente.

Racing fue a La Plata y vapuleó a Estudiantes. Después vino Vélez y fue triunfo local. Y los miedos aparecieron a seis jornadas del final cuando el equipo empató 1 a 1 con Olimpo en Bahía Blanca. La distancia con River parecía que iba a ser difícil de descontar pero el sprint final fue inolvidable.

En la fecha 14 la Academia visitó a Gimnasia en el Bosque y el 0 a 0 parecía inamovible. Otra parda, prácticamente, dejaba sin ilusión a los de Avellaneda. Sin embargo un zapatazo de Hauche le dio el triunfo por 1 a 0 al conjunto blanquiceleste sin saber que lo que vendría más adelante sería más duro aún.

Acostumbrados a sufrir llegó la decimoquinta página de este Torneo de Transición donde Racing le ganó por la mínima a Banfield. Y la obra cubre del suspenso fue seis días más tarde, ante Quilmes, donde con un hombre menos Saja atajó un penal y Bou, con un tiro libre inatajable a 4 minutos del final, le dio la ajustada victoria frente al Cervecero.

La diferencia era escueta. La Academia, a tres partidos del final, recibía a River y si lo derrotaba pasaba a ser el único líder del certamen. El Cilindro se tiñó de celeste y blanco, fue una fiesta y el plantel le regaló una alegría inolvidable con otro apretado 1 a 0.

Después la historia terminó haciéndole un gran guiño. El domingo 31 de noviembre Saja voló como un superhéroe para dejar su valla en cero y Milito brilló en el área opuesta para vencer por 3 a 0 a Rosario Central. Y finalmente Ricardo Centurión le dio el título, el 14 de diciembre, cuando el conjunto de Avellaneda le ganó a Godoy Cruz por 1 a 0 en un estadio colmado.

Pasaron tres años de un campeonato cargado de momentos inolvidables y de una copa que quedó en el corazón de la Academia. El Racing Positivo había escrito otra gloriosa página de su historia. Y tres años después, la ilusión se renueva con un cántico que se renueva en las últimas temporadas: «Fuimos campeones, ahora vamos por la Libertadores…»

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