«SER HINCHA DE GIMNASIA ES UNA LOCURA HERMOSA»

Por: Francisco Alí

“Salvarme del descenso con Cambaceres fue lo más grande que me pasó en mi carrera”. Juan Ignacio Arias Navarro cumplió un sueño desde su regreso a Ensenada. La situación del Rojo en el descenso fue calamitosa durante todo el torneo de la Primera C pero en las últimas fechas repuntó y salvó la categoría con la victoria en el desempate ante Argentino de Merlo en el Nuevo Francisco Urbano. “Mirá que me pasaron cosas, vengo de conseguir un ascenso (con Excursionistas) hace muy poco pero, salvarme con esta camiseta fue inmenso”, reconoce el guardametas.

El arquero ama a Camba por la historia a prueba de fuego bajo los tres palos pero su corazón desde chico está atado a Gimnasia y Esgrima La Plata. La lógica de padre e hijo del mismo club es algo normal en nuestro fútbol pero el hombre nacido en la ciudad de las diagonales no comparte la misma pasión con Julio.Mi viejo es fanático de Estudiantes. Tanto que se presentó en las últimas elecciones para presidente, que después terminó perdiendo. Yo soy fanático del Lobo, tengo una enfermedad azul y blanca en la sangre”, cuenta el protector del arco del Rojo.

Todo tiene una explicación y Arias Navarro revela el comienzo de esta incongruencia familiar entre los rivales de la capital de la provincia. “Todo empezó cuando era chico, mi viejo me quería llevar a jugar a Estudiantes pero recién me podían fichar al año siguiente al que fui a la prueba. Y ahí aprovechó mi abuelo materno, fanático de Gimnasia, para hacerme hincha del club”, relata el padre de dos mellizos y agrega: “Mi viejo se quiere vengar y hacérmelos hinchas del Pincha. Creo que sería lo peor que me puedan hacer, tener hijos de la contra”.

El ritual de los clásicos nunca los reúne. Cada uno observa los partidos desde la cancha cuando les toca la localía aunque la paz reina en los momentos de reuniones familiares a pesar de la paternidad del León sobre el Tripero. “Estamos en una racha muy negativa. El último triunfo fue con Diego Cocca y ya pasó un montón de tiempo en el medio. En esta parte de la historia me toca tener más malas que buenas pero ojalá que, cuando mis nenes sean más grandes, la historia se de vuelta”, admite.

El sentimiento por el Lobo lo lleva a flor de piel. Su carrera futbolística lo alejó un poco de las canchas por cuestiones profesionales pero siempre que encuentra un hueco está en la cancha alentando a sus colores. “Ser hincha de Gimnasia es una locura hermosa. Es mi vida, es todo. Me duele que perdamos un partido. De más chico viajaba a todos lados a verlo. Viajé a Salta, a Jujuy, Rosario, Córdoba, en una traffic. Son lindos recuerdos”, cierra el gran arquero de Cambaceres.