COPA SURUGA BANK: URAWA EN EL CIELO CON DIAMANTES

Foto: CONMEBOL

Por: Nicolás Ziccardi

Urawa Red Diamonds venció por la mínima al Chapecoense en Saitama y se consagró Campeón de la Copa Suruga Bank 2017. En una final cerrada la tensión terminó resolviéndose de forma agónica y tras un discutible penal sancionado por el juez surcoreano Kim Jong-Hyeok, que Yuki Abe transformó en gol en el tercer minuto adicionado a los noventa reglamentarios. Sexto título para equipos japoneses, estirando la diferencia con los cuatro conquistados por sudamericanos.

Silbando bajito en nuestras tierras pasó una nueva edición de la Copa Suruga Bank, este trofeo internacional oficial que enfrenta anualmente y a un partido al campeón de la Copa Sudamericana con el vencedor de la Copa J. League, torneo disputado por equipos de la Asociación de Fútbol de  Japón. En esta oportunidad se enfrentaron dos que lograron sus respectivas coronas en 2016, el local Urawa Red Diamonds y la Associação Chapecoense de Futebol

El escenario fue el Estadio Saitama 2002, aquel que albergara la Semifinal de la Copa Mundial Corea-Japón en la que Brasil se impuso por la mínima ante la sorprendente Turquía. Ambos capitanes, Yuki Abe y Douglas Grolli, saltaron al campo de juego encabezando a sus compañeros y cargando los respectivos trofeos que los llevaron a esta cita.

El partido en sí careció de grandes luces en su comienzo, el Urawa mostraba credenciales típicas del fútbol nipón intentando siempre cambiar el ritmo ofensivo y atacando principalmente por las bandas. El Chape apostaba por intentar cuidar la pelota y hacerla circular al ras del piso, todo ante la estelar presencia de Zico, ex futbolista brasilero que dejó una huella en su país y también en los orígenes de la hoy profesional Liga Japonesa.

Pero las oportunidades no aparecían, muchas aproximaciones que terminaron en la nada y prácticamente ningún shot limpio a puerta. Los goleros Tetsuya Enomoto y Jandrei fueron espectadores de lujo.

Ya en el complemento el cotejo se mantuvo entre discreto y malo, pero el Verdão construyó la hasta entonces mejor opción con un contragolpe que terminó con Luiz Antonio habilitando al pique entre líneas de Arthur Caike. El cearense ganó en velocidad para sacar un buen zurdazo que Enomoto contuvo con rebote, el propio Caike capturó solito pero con poco ángulo estrelló un nuevo tiro contra la pared lateral externa de la portería.

Chape volvería a golpear por la banda, esta vez Apodi lanzó un centro el primer palo y Túlio de Melo se anticipó bien a Enomoto, pero no tuvo potencia. Los minutos corrían y el Urawa era casi inofensivo, sin embargo a tres minutos de los noventa llegaría la jugada que cambiaría la final. Lucas Marques captura un rebote de su defensa pero involuntariamente y de cabeza vuelve a meter la pelota al área del Verdão habilitando a Zlatan Ljubijankic. Douglas Grolli va al piso y con su tobillo izquierdo impacta al delantero esloveno, quien enganchado se desploma como fulminado al sentir el toque. “Ni muy-muy, ni tan-tan”, el contacto existió pero lo que terminó de convencer al juez Kim Jong-Hyeok fue la caída del jugador Rojo. El árbitro surcoreano no pudo haber visto el toque desde su posición, pero tardó pocos segundos para pitar la infracción. Dudoso, por la infracción en sí y por contexto.

La discusión por el fallo permitió que la ejecución se realizara recién a los 93, Yuki Abe abrió el pie derecho para acomodarla entre el atinado vuelo de Jandrei y su poste izquierdo. Lindo tiro, ganaba Urawa. El capitán nipón apretó el puño pero festejó con mucha mesura el tanto ¿Habrá sido por la acción que lo generó?

Los casi diez minutos que se jugaron entre la conquista y el pitazo final fueron puro nervio, y aunque Chapecoense apretó no encontró la lucidez necesaria para alcanzar el empate.

Ganó Urawa Red Diamonds, logró su primera Suruga Bank y aportó el título número seis para los equipos japoneses. Sudamérica se quedó con cuatro, dos de ellos conseguidos por argentinos, Arsenal y River.

Chape vivió otra jornada histórica luego de la dura tragedia que le tocó pasar, será recordado como el tercer equipo brasilero en disputar este trofeo. Internacional lo logró en 2009, San Pablo lo perdió en 2013. Kashima Antlers se mantiene como el único club en conquistarlo dos veces, apenas en diez ediciones.