ATLÉTICO PARANAENSE (BRASIL) 0 – SAN LORENZO 3: A UN PASO DE OTRO MILAGRO

Gentileza: Getty Images

Por: Maximiliano Pereira

Hace una semana, San Lorenzo parecía afuera de la Copa Libertadores, y con un técnico resistido por la gente, que estuvo a nada de dejar su cargo. pero como el fútbol se basa en los resultados, y el equipo cambió su cara, empezó a tomar aire. Este miércoles por la noche, en Curitiba, el Azulgrana vapuleó a Atlético Paranaense por 3 a 0, y se vuelve a posicionar de buena manera en el grupo 4. Paulo Díaz, Nicolás Blandi y Rubén Botta convirtieron los tantos del encuentro.

El Ciclón viajó a Brasil sabiendo que un triunfo era el único resultado que le podía servir si quería depender de sí mismo para clasificar a octavos de final. Por eso salió a jugar de visitante con una autoridad que rara vez se lo notó. Desde el arranque dominó a su rival, y a los 10 minutos casi abre el marcador con un remate de Ezequiel Cerutti que salió por arriba del arco. Pero a los 13, luego de una jugada preparada a la salida de un córner, Gabriel Rojas envió un centro de derecha a la cabeza del Bombero Díaz, quien apareció solo por atrás para estampar el 0-1.

Los 40 mil hinchas del Furaçao empezaron a hacer sentir la localía, y el conjunto carioca empezó a dominar la pelota, ante un Cuervo que se replegó en su campo, apostando a alguna contra, pero cerrándole todos los espacios posibles. Fue así como Paranaense, sin ideas claras, y sin poder hacer nada frente a la buena defensa que proponían los argentinos, y no llegaban ni por asomo al arco defendido por Nicolás Navarro. De esta forma se fueron al descanso en desventaja y repudiados por su gente.

Para el inicio del complemento, Paulo Autori realizó dos modificaciones ofensivas para ver si la cosa se modificaba. Pero los ingresos de Felipe Gedoz y de Pablo no cambiaron nada. Apenas algunas apariciones de Nikao, con un remate que dio en el soporte del arco, y otro de Sidcley que tocó la red pero del lado de afuera, e hizo largar un falso grito de gol de los aficionados. Más allá de esas dos ocasiones, los de Boedo no pasaban sobresaltos, y eran ordenados en el fondo, y pacientes a la hora de la construcción de juego.

Diego Aguirre lo mandó a la cancha a Botta en lugar de Cerutti, y el ex Tigre, que empieza a encontrar un buen nivel, se hizo dueño y señor de cada ataque con que contó el equipo. A los 22 minutos, comandó una contra, abrió para Fernando Belluschi, que con su derecha mágica le puso la pelota en la cabeza del goleador, Blandi, para que venciera a Weverton, y estampe el 0-2. La ventaja parecía irremontable, y el local seguía intentando con sus limitaciones, algo que frustraba mucho a los torcedores. El Ciclón, en cambio, siguió con una solidez que no pudo mostrar en lo que va del semestre, aunque sabía que un gol más le permitía seguir achicando esa diferencia de gol negativa sufrida ante Flamengo (4 a 0), y lo podía dejar por arriba de su rival de turno. Fue así como siguió intentando, y a los 46 tuvo su recompensa. Juan Ignacio Mercier, quién parece haber recuperado espacio en el equipo, y reemplazo a un fastidioso Néstor Ortigoza, recuperó una pelota en ataque y asistió a Botta, que se tomó un tiempo dentro del área para amagar a un defensor y definir contra el palo izquierdo para poner la frutillita del postre.

Fue final en la Arena da Baixada. San Lorenzo se aprovechó de un Atlético paranaense desdibujado, y obtuvo una victoria contundente, merecida y, sobre todo, esperanzadora, que le permite a todos al equipo depender de sí mismo ara avanzar a la siguiente instancia. Es que si el 17 de mayo derrota a Flamengo en el Nuevo Gasómetro, el Ciclón no solamente pasará a los octavos de final de la Libertadores, sino que después de las muchas críticas recibidas, y de los rumores de la salida de Aguirre, sino que además quedaría en el primer puesto.