RACING: A DOS AÑOS DEL CAMPEONATO

Por: Marcelo Patroncini

La vuelta de Diego Milito ya era un premio para la Academia que, a mediados de 2014, volvía a encontrarse con un hijo pródigo para afrontar el Torneo de Transición de dicho año. Sin embargo el final fue más feliz de lo esperado porque, tras trece años de sequía, el conjunto de Avellaneda volvía a alzarse con un título local que quedará para siempre en la historia del fútbol argentino.

Racing debutó en el torneo la noche del 9 de agosto en Florencio Varela. El debut de Diego Cocca en el banco de suplentes ante sus ex dirigidos fue óptimo porque los de blanco y celeste ganaron con autoridad por 3 a 1. Dos goles de Gabriel Hauche y uno del «Príncipe» que volvía pomposo y rimbombante invitaban a soñar como cada arranque que siempre genera una ilusión. A la fecha siguiente, la prueba de fuego era San Lorenzo que llegaba de ser campeón de América por primera vez en su historia y ahí se vería realmente para qué podía estar el equipo.

A pesar de la obtención de la Copa Libertadores, el Ciclón tropezó en el Cilindro y la Academia continuaba en lo más alto del campeonato. El 2 a 0, con gritos de Luciano Lollo y Facundo Castillón hablaban de un plantel sumamente rico en el cual todos podían brillar. Sin embargo luego vino una estrepitosa caída frente a Tigre por 4 a 0 seguido a un agónico triunfo contra Arsenal por la mínima diferencia.

La quinta fecha debía ser un punto de inflexión. Racing debía disputar el clásico, en el Libertadores de América, y de ganarlo sacaba a relucir su chapa de candidato. En la previa, Cocca avisó que prefería «perder y pelear el campeonato». El Rojo se quedó con el derby y al fin de semana siguiente la gente le hizo notar su enojo al entrenador y al equipo en sí. Incluso tampoco le fue bien al dueño de casa en el Cilindro porque Lanús le iba a ganar por 3 a 1 con un arbitraje nefasto de Andrés Merlos.

La Academia, al cabo de la sexta fecha, ya había caído a la novena colocación. Debía recuperarse nada más y nada menos que frente a Boca Juniors que comenzó ganando pero el partido terminó postergándose, por inclemencias climáticas, con el 1 a 0 parcial para el Xeneize. Y los de Avellaneda no levantaban cabeza porque con esa derrota pendiente, más tarde igualaban con Newell´s en el Cilindro.

Sin embargo, cuando se reanudó el cotejo en la Bombonera, apareció uno de los hombres claves en aquél torneo. Gustavo Bou logró dar vuelta el resultado para demostrar que el elenco de Cocca no iba a darse por vencido. Entonces lo siguió una goleada ante Belgrano en Córdoba, una inmerecida derrota como local ante Atlético Rafaela donde el dueño de casa tuvo seis remates en los palos, y la recuperación definitiva.

En la fecha 11 Racing goleó por 4 a 0 a Estudiantes en La Plata, después superó a Vélez Sarsfield, no pasó del empate contra Olimpo e hilvanó una seguidilla inolvidable. Agónico triunfo frente a Gimnasia en el Bosque, victoria por la mínima contra Banfield, y el inolvidable 1 a 0 ante Quilmes que tuvo un penal atajado por Sebastián Saja, un Milito enojado por ser reemplazado, y un bombazo de Bou que se festejó como nunca.

Quedaban tres encuentros y el siguiente se trataba del partido clave. La Academia recibía al puntero, River Plate, y en caso de derrotarlo le arrebataría la cima para que el título dependa pura y exclusivamente de ellos. Milito puso el 1 a 0 que valió medio campeonato para demostrar que su regreso no había sido en vano. Después Saja brilló en Rosario a pesar que los de blanco y celeste ganaron holgadamente por 3 a 0, y la historia se cerró con un tanto de Ricardo Centurión ante Godoy Cruz para dar la vuelta en el Cilindro.

Racing salió campeón la noche del 14 de diciembre de 2014. Fueron poco más de 4 meses donde se vivieron momentos de felicidad, de dudas, de furia, de pasión, de fe. Exactamente 127 días desde aquél triunfo ante Defensa y Justicia que le abrió el camino a los de Cocca para quedar en la historia y para que uno de los equipos más grandes del fútbol argentino vuelva a levantar una copa que su gente jamás olvidará.