A UN AÑO DEL 38 A 38, SEGUIMOS EMPATADOS

Por: Marcelo Patroncini

La tardenoche del 3 de diciembre se presentaba, con una llovizna molesta que poco importaba, en vísperas de una jornada tan esperada en la Asociación del Fútbol Argentino. Sin Julio Humberto Grondona, la cita se dio en el predio de Ezeiza donde 75 asambleístas debían escoger al nuevo presidente de la entidad que maneja las riendas del fútbol. Y conociendo el paño, cualquier cosa podía haber sucedido menos lo que ocurrió: empataron 38 a 38.

Afortunadamente, los ciclos escolares estaban próximos a cerrar, sino le hubiese sido imposible explicar semejante trastorno matemático a los docentes e incluso hasta el mismísimo Adrián Paenza. «Un voto que se pegó» fue lo que más se oyó en el recinto para intentar explicar ese empate técnico que informó Luis Segura, uno de los dos candidatos al sillón de Viamonte 1366. A su lado estaba quien aspiraba también al puesto, el famoso hombre de los medios, Marcelo Hugo Tinelli, quien esperaba que tamaño papelón fuera una jodita para el Show de Videomatch.

Pasó un año y encima bisiesto, es decir que hasta tuvieron un día de más para intentar destrabar el disparate de aquella jornada en la cual no se pudo votar nuevamente porque ya se habían retirado dos dirigentes. En el medio se habló de una Superliga, vino la Comisión Normalizadora, el fútbol entró en huelga, Argentina perdió una nueva final ante Chile, Messi anunció su retiro de la Selección y más tarde volvió. La FIFA designó en su momento a Damián Dupiellet como presidente interino pero duró lo mismo que Federico Pinedo al mando de todo. Lo sucedió Armando Pérez que fue cuestionado por todos los flancos pero logró mantenerse en pie ante la adversidad. Mientras tanto, la legión del Ascenso Unido se mantuvo firme y salió beneficiada en las reuniones donde se trató la reforma del estatuto.

«Mi tarea es normalizar la AFA y luego llamaré a elecciones» dijo el hombre fuerte de Belgrano en octubre. Pasaron 366 días de la última votación y no hay nada para festejar. La torta está intacta y nadie quiere ceder ni un pedazo en este primer cumpleaños del 38 a 38.