NUEVA CHICAGO 2 – ALL BOYS 0: LA FIESTA SE QUEDÓ EN EL MATADERO

Por: Maximiliano Pereira

Tras 16 años, el Superclasico del ascenso volvió a disputarse en Mataderos. Pero a diferencia de esa oportunidad, que terminó en empate en dos, Chicago fue el que se llevó el triunfo por 2 a 0. Los goles los convirtieron Christian Gómez, de penal, y Alejandro Melo, uno en cada tiempo. Por su parte, la visita terminó con nueve hombres por las expulsiones de Maximiliano Salas y de Emir Faccioli.

El Torito quería vengarse del último clásico en Floresta. En esa oportunidad, el Blanco había goleado a su rival por 5 a 2, lo que generó que Andrés Guglielminpietro pierda su puesto como director técnico a la fecha siguiente.

Las 13:05 era el horario pactado para el arranque. Mucha gente llegó sobre la hora y colmó el estadio para ver este clásico que hacía 15 años no podían ver. Y no se fueron defraudados. En esa primera etapa, el Verde y negro fue claro dominador. Con un Melo desequilibrante, incomodó a todo el fondo rival. Sin embargo, en los primeros minutos, fueron los de Floresta que contaron con las mejores chances. Un tiro libre de Matías Jaime, que se fue a penas alto del travesaño, fue el primer aviso. Luego, fue un remate de Ricardo Blanco, que hizo que Alan Minaglia se revuelque para enviar la pelota al córner.

El primer cuarto de hora, como en todo momento del partido, los dirigidos por José Romero esperaban y salían de contra, y cada vez que atacaban, lastimaban, pero nunca se decidió a hacerlo concretamente. Por su parte, los locales eran los dominadores, y a partir de los 20 minutos empezaron a quebrar seriamente el fondo rival. La primera llegó con un tiro del debutante Marcos Aguirre, que quedó en manos de Gastón Losa, que anteriormente, le había tapado un mano a mano a Melo. Pero sobre los 32, Sebastián Ibars sujetó groseramente a Facundo Pumpido, y el árbitro Nicolás Lamolina, a pesar de haber brindado una ley de ventaja, sancionó el claro penal. Gomito Gómez se hizo cargo, y lo cambió por gol para desatar la locura en Mataderos.

En el complemento, Chicago continuó siendo el amo y señor de la pelota y del juego. Su toqueteo desesperaba al Albo, que más de una vez se pasó con la pierna fuerte. Cuando Melo y Aguirre se juntaban, hacían destrozos en el fondo Blanco. Y de sus pies, y de los de Gomito nacían las mejores ocasiones, aunque no podía terminar de cerrar el partido. Y esto preocupaba a Damián Timpani porque los de Floresta se acercaban. En el cuarto de hora final, Ricky Blanco se puso el equipo al hombre y generó dos ocasiones. La primera fue una jugada que arrancó desde la derecha hacia el medio y terminó con un remate muy alto. Más tarde, el ex Defensores de Villa Ramallo hizo una buena acción individual y cedió a Juan Manuel Vázquez, que remató a las manos de Minaglia. A los 39, la visita tuvo la más clara con un mano a mano de Guido Del Casón, que no pudo definir para conseguir la igualdad ante la salida del arquero.

Cuando el partido parecía que se le complicaba a los de Mataderos, los de Floresta se salieron de sus casillas, y en dos minutos vio dos rojas: primero fue Salas por excederse verbalmente con Lamolina, y la segunda fue de Faccioli, por golpear a Melo. El partido estaba definido, pero para terminar de decorar la fiesta, Melo se fue de contra a los 51 y definió cruzado para vencer a Losa y poner el 2 a 0 final.

Chicago se lució, y si bien sufrió en el último cuarto de hora, se llevó el Superclásico del ascenso, y de alguna manera, se vengó de la goleada en contra del semestre pasado. De esta manera, el Torito quedó tercero, aunque si vence en el partido pendiente, podría quedar como único escolta de Villa Dálmine. Por otro lado quedó All Boys, que venía entonado con dos triunfos al hilo, y este partido fue un baldazo de agua fría. No sólo por perder este clásico, sino también porque está muy lejos de los primeros puestos. ¿Qué pasará si pierde el jueves con Argentinos? Todavía falta para eso, y lo único cierto es que la fiesta se quedó en Mataderos.