CAÑUELAS 2 – LINIERS 1: LA TARDE DEL NUEVE

Campodónico celebra su último gol en su carrera.

Así como Maradona tuvo su «Noche del Diez», Mariano Campodónico se retiró del fútbol en la victoria de Cañuelas por 2 a 1 ante un Liniers descendido y vivió su «Tarde del Nueve». No sólo se coronó con un triunfo sino que hasta metió un golazo, tiró lujos y recibió una ovación de todo el Jorge Arín. La anéctota también quedará en la tardanza del micro de la Topadora por un desperfecto en su micro y por eso el partido comenzó veinte minutos después. En una jornada opaca de fútbol, el delantero culminó su carrera deportiva.

Todas las miradas estaban en Campodónico. Los jugadores del Tambero trataban de pasársela a él para tocar sus últimos balones, esta vez, en la Primera C. El protagonismo lo tuvieron los dirigidos por Osvaldo Ruggero que llegaron varias veces al arco pero la apertura sería recién a la media hora de juego. Mariano Campodónico se dio el gusto de cerrar su cuenta goleadora con un tanto precioso: desde afuera del área, tocó suavemente la pelota y la colocó por encima del arquero. «Olé, olé, olé, olé, Campo, Campo», caía desde la popular y platea del estadio tras un verdadero golazo.

La Topadora sorprendió en el segundo tiempo cuando nadie lo esperaba, aprovechó varias contras y empató el duelo con un tanto de Ortiz López, que sólo debió acompañar el balón a la red tras una buena jugada colectiva. El dueño de casa no bajó los brazos para despedirse del Jorge Arín con un triunfo y tomó el protagonismo del cotejo. El minuto 38 del complemento quedará en el recuerdo de Mariano Campodónico porque Ruggero decidió cambiarlo por Juan Brunetti para recibir la ovación de propios y extraños. Y como si estuviera tocado por la varita mágica, el mismo Brunetti definió el partido sobre el final: le quedó un esférico en el área, le pegó mordido y anotó segundo tanto de forma agónica.

Y así fue. Cañuelas le regaló una fiesta a Mariano Campodónico, ese delantero que siempre dejó una buena imagen en todos los clubes donde jugó. El atacante se retiró en la cancha -como él quería- y con un golazo. De poco sirve el análisis futbolístico de la victoria ante Liniers. El verdadero protagonista dejó la actividad deportiva y lo coronó con una tarde de nueve.

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