RACING 2 – TEMPERLEY 0: NO TE VAMOS A OLVIDAR

Diego Alberto Milito le puso fin a su larga y exitosa trayectoria como futbolista, justo el día en el que fue papá por tercera vez, como para ponerle un poco más de emoción al contexto deportivo.
El Juan Domingo Perón fue testigo de un ferviente homenaje a uno de los máximos ídolos de la gente y de la institución, más de 50.000 personas colmaron cada rincón del estadio. Ah, Racing le ganó 2 a 0 a Temperley.

«Nunca te vamos a olvidar» y «Milito hay uno solo» son los cánticos que predominaban en las gargantas de los hinchas cada vez que el delantero tocaba la pelota, bajo una lluvia de aplausos y hasta con lágrimas en los ojos en muchos de los simpatizantes de la academia.
No es para menos, se estaba despidiendo aquel niño que salió de las entrañas del club, que dio la vuelta en el Apertura 2001 luego de 35 años de sequía, aquel que conquistó Europa con el Inter y volvió a Racing para sacarlo campeón otra vez. Se retiraba del fútbol Diego Milito.

En el juego, Racing fue dominador del partido desde el minuto cero. Gran estrategia de los dirigidos por Facundo Sava, que trataron de controlar la posesión de la pelota a lo largo de los 90 minutos y les salió bien.
Parecía un cuento de hadas, porque además de las emociones en las tribunas, Racing tuvo dos penales seguidos -bien sancionados- para que el agasajado de la tarde/noche sume dos goles más en su carrera.
Primero, Escobar bajó a Pillud y Diego Milito puso el 1 a 0. Un minuto después, Crivelli derribó a Licha López, pero esta vez el ídolo no pudo convertir, fue Oscar Romero quien mandó la pelota adentro del arco luego del rebote en el arquero de Temperley.

El resto del partido pasaría a segundo plano, Racing jugó bien y se aprovechó de su deslucido rival para que el partido finalice 2 a 0.
Al concluír el encuentro, todas las miradas se las llevó Diego Milito. Placas en agradecimiento, carteles luminosos, banderas con su rostro y hasta llantos desconsolados en algunos jugadores fueron las imágenes de la despedida del número 22.
Con las luces del estadio apagadas y los flashes de las cámaras alrededor, el capitán saludó una por una a las cuatro cabeceras del estadio para que su hinchada se rompa las palmas de las manos.

Milito se despidió del fútbol y de su gente -aunque hay chances de que juegue por última vez en Formosa por Copa Argentina-. Racing lo va a extrañar, nunca lo va a olvidar, pero tampoco debe olvidarse de sus objetivos deportivos. El parate del fútbol argentino le vendrá bien para diagramar el segundo semestre del año.

 

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