ALL BOYS 5 – NUEVA CHICAGO 2: EL CLÁSICO QUEDÓ EN FLORESTA

El Albo festeja el triunfo en el Superclásico del ascenso

Tras más de 15 años sin disputarse el Superclásico de la B, como se lo nombró toda la semana en las redes sociales, Al Boys aplastó por 5 a 2 a Nueva Chicago, y consiguió su tercer triunfo en el campeonato. Germán Lessman, en dos oportunidades, Juan Manel Vázquez, Julián Fernández y Carlos Ponce convirtieron los tantos para los de Floresta, mientras que Matías Vera y Micolás Giménez, hicieron lo propio para los de Mataderos. De esta manera, el blanco y negro suma 12 puntos, y quedó a 6 de Talleres, que debe su partido.

Una fiesta se vivía en el barrio desde un par de horas antes. La gente en las calles, tirando bombas de estruendo, cantando, festejando, y chicaneando al rival. Es que esta espera de 17 años por volver a jugar el clásico se hizo eterna. La cancha explotaba, y más aún cuando el conjunto de José Romero salió a la cancha bajo una lluvia de papelitos, y con el humo de las bengalas. Pero estas últimas prendieron fuego los papelitos que habían quedado en el campo y se prendieron fuego. Los bomberos tuvieron que apagarlo de inmediato, aunque mojaron mucho el sector del césped que da a la popular local.

En cuanto al partido, el visitante se hizo más fuerte, y avisó con un mano a mano de Lucas Baldunciel, que atoró bien Gastón Losa. Pero a los 12 minutos, Vera aprovechó un rebote que dio el arquero ex Ferro para poner en ventaja a los de Mataderos por 1 a 0. rapidamente el Albo mejoró, y tomó la iniciativa. Vázquez tuvo un mano a mano, queno pudo definir ante Alejandro Sánchez, pero esto sólo sería un aviso. A los 29, tras un córner desde la derecha, Lessman lo aprovechó para vencer al arquero y empatar el resultado 1 a 1. Pero los de Floresta no se conformaron, y fueron por más. Vázquez, que venía siendo resistido por su hinchada, sacó un tremendo zapatazo desde 35 metros, y colgó la pelota en el ángulo para el 2 a 1 del local en 35. Este gol desató la locura en las tribunas, pero que se aplacó un poco a los 39, cuando Giménez, con un exquisito tiro libre, puso el 2 a 2 con el que terminaría la primera etapa.

En el complemento, todo, pero todo fue de All Boys. Aprovechó la salida por lesión de Samuel Cáseres, y atacaban siempre por la banda que defendía, en ese momento Alan Schonfeld. A los 9, una buena jugada entre Ricardo blanco y Vázquez por izquierda, culminó con un centro al área, que Schonfeld no pudo evitar y sorpresivamente apareció Julián Fernández para peinar la pelota y marcar el 3 a 2. Todo era una fiesta, la popular y la platea deliraban, disfrutaban de la victoria, y le dedicaban el cántico característico: «Que nacieron hijos nuestros, hijos nuestros morirán». Más aún cuando a los 18, Blanco desbordó por izquierda otra vez, mandó un centro que no pudo cortar el Oso Sánchez, y Ponce apareció por atrás para el 4 a 2 que sentenciaba el encuentro. Andrés Guglielminpietro movió el banco para buscar la reacción en sus jugadores, pero esta no apareció. sólo generaba peligro con algún remate desde lejos de Gonzalo García, que salían desviados. Pero a los 35, la defensa del Torito volvió a cometer otro error en defensa y cometió un penal que no dudó en sancionar el árbitro Fernando Echenique. Lessman se hizo cargo, y lo cambió por gol para marcar el 5 a 2 definitivo.

Sólo restaba esperar el pitazo final. En la tribuna, todo era fiesta. Dentro de la cancha, había un claro dominador, y hacía pasar los minutos hasta el instante culmine. Y así fue. Echenique terminó el partido a los 45 minutos. El clásico, después de 17 años, volvió a ser para All Boys. Un all Boys que quedó a 6 unidades de Talleres, y que sueña, ¿por qué no?, con el retorno a la primera categoría. Por su parte, Chicago sufrió un duro golpe, y aunque quedó con los mismos puntos que su rival, este será un golpe anímico que deberá sanar rápidamente.

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