Partidos del día de hoy

RACING CLUB: A 17 AÑOS DE LA VIEJA CHIFLADA Y EL REDOBLANTE

El redoblante impacta sobre el rostro de Lalín hace 17 años, justamente un 4 de marzo de 1999 (Foto: Imagen de TV)

No fue un mediodía más para los hinchas de la Academia el de aquél jueves 4 de marzo de 1999. Su incondicional gente esperaba un fallo judicial que muy poco de justicia contuvo cuando la síndico, Liliana Ripoll, salió de la sala II de la Cámara de Apelaciones de La Plata y sacudió a todos con su fatídico “ha dejado de existir Racing Club Asociación Civil”.

La noticia llegaba a cada corazón segundos antes que las lágrimas. No era justa la sanción para el fanático mientras los ladrones que se habían robado caminaban sin escrúpulos en libertad. Juan Destéfano, Osvaldo Otero y Daniel Lalín, los últimos presidentes que había tenido la entidad de Avellaneda, potenciaron la destrucción económica de una institución que a partir de los setente y los ochenta había comenzado a deambular por una crisis que excedía a los números y se volcaba también a lo deportivo. Sin embargo ellos tres cargaron con el peso de los siete pecados capitales que terminaron con la sentencia que nadie quiso escuchar.

Apenas minutos después del testimonio de Ripoll la gente comenzó a acercarse a la sede de Avenida Mitre. De a poco los carriles de la arteria principal de Avellaneda se fueron cortando por las infladas venas de sangre blanca y celeste que exigían la apertura de puertas y el levantamiento de la quiebra. La Academia resistía a sus horas más oscuras por su gente que a la noche trasladó su furia cuando Lalín intentó discursar frente a ellos y recibió un impacto de redoblante sobre su rostro. Nada justificaba la violencia pero, posiblemente, eso era una cuota más de justicia comparado a lo que habían hecho los poderosos con las riendas del club.

La trasnoche de Avellaneda continuó en Plaza de Mayo con el apoyo de la hinchada de Gimnasia y Esgrima La Plata. También Chacarita Juniors, que jugaba en el Nacional B, posó con una bandera brindando fuerzas. Racing debía empezar el campeonato de Primera División el domingo 7 de marzo frente a Talleres de Córdoba pero el partido se había postergado. Sin embargo el hincha fue a la cancha, a cantar sin ver espectáculo alguno o mejor dicho para ver el mismo de cada fin de semana: el de su gente y el amor por los colores. Alentó como si fuese a jugarse allí un cotejo que no se disputó. Algunos referentes del plantel salieron al verde césped para acompañar el calor, sofocante por cierto, y el calor que invadía en las tribunas. Esa tarde nuevamente los de Avellaneda era récord ya que llevaron más gente a un estadio que el resto de los encuentros de la máxima categoría que sí se disputaron.

Hubo marchas al Congreso, protestas, hombres encadenados a la sede de Villa del Parque para evitar su remate. Un juzgado autorizó a que la Academia pudiese volver a jugar en el torneo y justamente el debut tardío fue en Arroyito, contra Central. La Caravana por ruta 9 con miles y miles de fieles que fueron a ver el triunfo más grande a pesar de la derrota por 2 a 1. De a poco todo se acomodaba y volvía a la normalidad.

Pasaron 17 años de aquél episodio del redoblante. El hincha sacó adelante todo el proceso de quiebra para vivir ahora un presente mucho más tranquilo en cuanto a lo institucional e incluso con dos títulos a nivel local en todo ese período. Atrás quedaba Lalín con su cara ensangrentada por las gestiones nefastas que hirieron al corazón blanco y celeste. Y como dice la canción, cada 4 de marzo, “no me olvido ese día, que una vieja chiflada decía, que Racing no existía y tenía que ser liquidado…”

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