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RACING 1 – PUEBLA 0: PARA TODO EL PUEBLA ARGENTINO

Lo dice la histórica bandera de la Academia: «Racing y vino, para todo el pueblo argentino». Y seguramente de sobra para celebrar la clasificación definitiva al grupo 3 de la Copa Libertadores tras el triunfo ajustado por 1 a 0 sobre los Camoteros y en una contienda donde el principal protagonista fue el árbitro brasilero, Rafael Marques.

El empate a dos en tierras aztecas dejaba mejor posicionado a los de Avellaneda de cara al partido de vuelta por la fase previa al comienzo del torneo continental por excelencia. Sin embargo ambos elencos mostraron poco en el Cilindro sobre todo porque el Puebla, que estaba obligado al menos a convertir un gol, ni siquiera tuvo ideas en ofensiva e incluso hizo tiempo en cada saque de arco. Lo poco que generó la escuadra de Pablo Marini pasó por los pies de Christian Bermúdez ya que, a diferencia del juego de la semana pasada, esta vez Matías Alustiza estuvo prácticamente desaparecido.

Racing, sin demasiadas luces y abusando de sus laterales, dominó sin brillar. La tranquilidad parecía haber llegado al cuarto de hora cuando Luciano Lollo empujó la pelota contra la red tras una serie de rebotes. El árbitro miró al asistente que nunca levantó la bandera y marcó el medio entre un revuelo de hombres del Franjeado. Así, mientras los de Facundo Sava veían desde su campo las protestas de su oponente y las continuas discusiones entre las autoridades, corría el tiempo. Y cuatro minutos después de la conquista del ex defensor de Belgrano de Córdoba, el colegiado carioca tomó la decisión de anular el gol.

Con el cotejo algo desvirtuado por semejante papelón a nivel continental, el dueño de casa continuó manejando los hilos pero sin llevar riesgo a la valla defendida por Cristian Campestrini. Fue recién en la complementaria cuando un esperado cambio le transformó por completo la cara a la Academia. El ingreso de Oscar Romero activó el motor fundamental para sentenciar la historia. Porque se soltaron los volantes centrales, porque todas las marcas iban al paraguayo que no cesaba de apilar rivales y por ende abría espacios en la delantera.

Diego Milito estuvo cerca de abrir oficialmente la cuenta tras un gran pase de Marcos Acuña pero su remate salió apenas desviado. Sin embargo el gol estaba al caer en Avellaneda y no podía ser otro que Gustavo Bou quien guapeó una pelota en la salida de los Camoteros, la robó y a pura potencia sacó un remate cruzado para estampar el 1 a 0 que le daba más tranquilidad a los de Sava.

Finalmente sin demasiado volumen la Academia se sacó de encima al escollo mexicano para meterse de lleno en la zona de grupos de la Copa Libertadores con un global de 3 a 2. Y a pesar de haber sufrido se festejó como dice la bandera, aunque con un pequeño cambio: «Racing y vino para todo el Puebla argentino».

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