EDITORIAL SUPERCLÁSICA: NOS EXPULSARON A TODOS

Gino Peruzzi, plancha y expulsión (Foto: Imagen de TV)

En el primer River – Boca del año se vieron tarjetas colorodas por doquier. Expulsados Jonathan Silva, Gino Peruzzi, Daniel Díaz y Jontahan Maidana. Incluso Leonardo Pisculichi también se fue a las duchas a pesar de estar fuera del campo de juego por involucrarse en una gresca que se desató sobre el final de la contienda. Sin embargo el papelón fue más allá.

Poco fútbol. Poquísimo para ser más sinceros. El Millonario no supo cómo asegurar el triunfo con tres hombres de más y terminó cayendo en el juego de su rival que pegó de lo lindo. Y el Xeneize, súper reforzado, mostró un escueto repertorio con todos sus titulares que seguramente se vio opacado por la pronta diferencia numérica. No obstante el show nefasto fue más allá de lo que es un partido de fútbol.

Roja, en primer lugar, para el periodismo que potencia la llegada de Daniel Osvaldo y espera imperiosamente que luzca con Carlos Tévez. Así también el cuarto poder se ocupa de la otra vereda, pondera a Marcelo Gallardo y pasa horas divagando sobre la posible vuelta de Teófilo Gutiérrez. Días enteros dedicados solamente a dos equipos de los 30 que tiene la Primera División. Nadie discute que sean los más grandes pero hay noticias y de sobra en las veintiocho entidades restantes como para calentar, sin sustento alguno, un Superclásico de verano.

Expulsión también para el público que increíblemente en las cabeceras se comportó mejor que en las plateas del José María Minella donde es inevitable cruzarse (todos suben y bajan por una misma escalera en un estadio armado para una Copa del Mundo y cuando la sociedad podía convivir en paz viendo un espectáculo deportivo).

Cartón más que anaranjado para el árbitro, Patricio Loustau, que acertó en muchos aspectos pero le perdonó la vida a Andrés Cubas, amonestó casi por compromiso a Fernando Tobio que jugó gratis durante todo el partido, dejó que Osvaldo proteste en todo momento y no echó a Tabaré Viudez por una terrible plancha sobre el «Cata Díaz». Y además, durante la gresca, se lo vio bastante tibio en el momento más caliente de una noche en la que él también formó parte del fuego.

Y finalmente roja a los jugadores que una vez más se preocuparon por ser más guapos que profesionales. Tal vez si jugaban al fútbol en vez del compilado de artes marciales que mostraron en Mar del Plata, hoy estaríamos hablando de lo lindo que es ver un Superclásico. Pero no fue así y la culpa es de todos que nos merecimos la expulsión en La Feliz.

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