RIVER PLATE 3 – CHAPECOENSE 1: RIVERCOPENSE

River por la Copa es distinto al River del campeonato. Dominando de principio a fin a su rival, se llevó el partido por 3-1. Carlos Sanchez había adelantado al Millonario pero un error en la defensa le permitió a Maranhao igualar y convertir ese tan deseado gol de visitante. Cuando la gente en las tribunas comenzaba a impacientarse, Leo Pisculichi y un tiro libre exquisito hicieron delirar el Monumental. Sanchez metió el tercero para que el equipo de Gallardo vaya a Brasil con una buena ventaja.

El campeón vigente de la Copa Sudamericana saltaba a la cancha para afrontar su choque correspondiente a los 4° de final. En frente, el desconocido equipo de Chapecoense, que llegaba al Monumental con la idea de llevarse un triunfo histórico y obtener un buen resultado para la vuelta. Jonathan Fuentes, de Uruguay, fue el árbitro asignado para impartir justicia.

Desde el incio del partido, River buscó hacer valer la localía y arrinconar a su rival. Las subidas de Casco y Mercado, los desbordes de Driussi y Sanchez, la pegada de Pisculichi y el juego ofensivo de Rodrigo Mora serían fundamentales.El dueño de casa manejaba la pelota, controlaba las situaciones de juego y buscaba abrir el marcador, ante un equipo brasilero que se refugiaba en el fondo a la espera de un contraataque letal.

A los 20 minutos, llegaría el estallido de los hinchas en cada tribuna del Monumental. Milton Casco recuperó en el fondo, tocó y buscó la recepción para llegar hasta el fondo de la cancha y con un balón a ras del suelo asistió a Carlos Sanchez, quien con una linda definición venció al arquero Danilo y señaló el 1-0.

River ganaba con justicia, dominaba el partido y seguía en busca de una diferencia más abultada. A los 35 minutos, Mora jugó para Pisculichi, quien probó con un remate de larga distancia que salió lejos del arco. Pero como ultimamente viene sucediendo, las desatenciones en el fondo suelen pagarse caro y esta vez no fue la excepción: del saque de arco de Danilo, llegó un error en el salto de Balanta para cabecear, lo que le permitió a Maranhao evadir la marca de Maidana y llegar en soledad al arco custodiado por Barovero. Con un toque por abajo de «Trapito», Chapecoense conseguía el 1-1 y el tan valioso gol de visitante. El gol del conjunto brasilero fue un balde de agua fría para la gente, los jugadores y Marcelo Gallardo. River no supo como reaccionar y llegó al entretiempo perdido y empatando.

En la complementaria, el Millonario continuaba aún desorientado y sin encontrar la forma de entrar a la firme defensa rival. Apenas un remate de Maidana por encima del arquero, estrellandose en un palo era lo más ofensivo. Hasta que a los 18 minutos llegó la joya de la noche: Pisculichi se hizo cargo de un tiro libre en el sector izquierdo de la cancha, y con un remate esplendido colocó la pelota en un ángulo para volver a poner arriba al Millonario. El grito de «Olé olé olé, Piscu, Piscu» retumbó en todo el estadio, seguido de un «el que no salta abandonó».

Más tranquilo, River continuo atacando y cada vez con más frecuencia. Los cambios de Tabaré Viudez y Gonzalo Martínez le aportaron al equipo velocidad y desequilibrio necesario. Chapecoense se conformaba con la derrota por 1-2, teniendo la ventaja de definir de local y el plus otorgado por el gol de visitante, por eso, el conjunto de Guto Ferreira prefería refugiarse en el fondo antes que atacar y sufrir de contragolpe.

El Millonario quería el gol de la tranquilidad, para viajar a Brasil teniendo un resultado más holgado. Y finalmente lo consiguió a los 38 minutos en una jugada con muchos rebotes: primero Driussi teniendo una buena respuesta de Danilo; luego, Viudez desde lejos y otra atajada de Danilo; seguido, una pifia de Driussi que no pudo volver a rematar; la defensa de Chapecoense en su afán por despejar terminó regalandole la pelota al joven delantero de River, Driussi, quien tocó al medio para la aparición de Sanchez como 9 y señalar el 3-1. Doblete del uruguayo para conseguir el objetivo propuesto por Gallardo.

La última del partido fue para Driussi, en un mano a mano que no pudo definir de correcta manera. Finalmente, River ganó 3-1 y obtuvo un buen resultado de cara al partido de la semana próxima en Santa Catarina, aunque no debe relajarse para no sufrir y volverse con la clasificación a semifinales.

Quedó demostrado en su totalidad que el River copero no es el mismo que el River doméstico. Los jugadores encuentran su «plus» en los partidos de Copa y tienen una actitud totalmente distinta. Estos jugadores ya ganaron una Sudamericana, una Recopa, una Libertadores, una Suruga Bank y van por más. Este no es River, es el RiverCopense.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *