INDEPENDIENTE RIVADAVIA 2 – VILLA DÁLMINE 1: UN LUCERO EN EL CAMINO

Faltaban ocho minutos e Independiente Rivadavia perdía ante Villa Dálmine en el Bautista Gargantini pero Cristian Lucero, que ingresó en el complemento, le cambió la cara a la Lepra y convirtió dos goles para dar vuelta un partido complicado. El Azul del Parque resucitó y ahora quedó a tres puntos de Nueva Chicago, el puntero del Nacional B.

Fue un tiempo para cada uno. El Viola dominó gran parte de los cuarenta y cinco iniciales, llegó con peligro al arco de Cristian Aracena y lastimó con una aparición en el área con destino de red de Fernando Alarcón. Del local no se vio un buen rendimiento en la primera mitad y el golpe de la semana pasada en el clásico ante Gimnasia de Mendoza parecía calar hondo.

Sin embargo, el coraje y el amor propio encendió la ilusión de los mendocinos que mejoraron su rendimiento y arrinconaron a un desconocido y distinto equipo de Campana en el complemento. Gabriel Gómez movió el banco y mandó a Cristian Lucero a la cancha. El hombre, que entró desde el banco, modificó el rumbo del encuentro sobre el final con dos goles: el empate lo anotó con un empuje de la bola en el área chica a falta de ocho minutos y cuando quedaban cinco, metió una media tijera cruzada para delirio de los hinchas locales.

Cristian fue un «Lucero» en el camino de Independiente Rivadavia que resurgió de las cenizas y le dio vuelta el duelo a Villa Dálmine.

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Nació un día después del gol del Diego a los ingleses pero llegó justo para el postre contra Alemania Federal. El fútbol es su vida. Escribe de la misma manera que juega: excelente. Por eso es crack. Los Piojos y Atlético Madrid son su debilidad. En 2005 fundó esta locura llamada Vermouth Deportivo.